Fue la oportunidad más clara de la etapa inicial, ya que el colombiano estaba en soledad y a centímetros de la línea de meta, pero no fue la última. Previo a marcharse a los vestuarios, cuando el Millonario luchaba más de lo que jugaba, Colidio metió un frentazo que se durmió en los guantes del N°1 local.
El complemento fue más de lo mismo, con River sin ideas ni profundidad para terminar las jugadas. Hasta que Micho llamó a Claudio Echeverri desde el banco de suplentes y lo mandó a la cancha. A pura gambeta y rebeldía, el Diablito le cambió la cara al equipo y el gol terminó llegando por decantación.
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A los 26, la defensa de Táchira intentó despejar una pelota en el área y en el medio apareció Boselli, quien solo tuvo que poner la cara para el 1-0. Un blooper con final feliz, al igual que el derechazo siguiente de Fonseca desde afuera del área que sorprendió a todos, incluso al arquero venezolano.
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Fue el 2-0 definitivo, aunque la historia pudo haber terminado en la paliza si Santiago Simón, recientemente ingresado, no abría tanto su derechazo a la carrera. Echeverri también tuvo la suya, pero se fue por las nubes. De todos modos, el pichón de crack chaqueño fue gran artífice del triunfo de River como visitante, condición en la que no ganaba hacía casi dos años.
FUENTE: TyC Sports