Ciudad de Bolívar, con orden y sacrificio, resistía. Defendía con muchos hombres, cerraba espacios y apostaba a aguantar el resultado. Cada minuto que pasaba aumentaba la ansiedad del Millonario y la ilusión del equipo del ascenso.
El segundo tiempo mantuvo la misma tónica. River atacaba, Bolívar se defendía. Gallardo movió el banco en busca de soluciones, pero el gol no llegaba. El reloj corría y el empate parecía inevitable.
Hasta que, a los 85 minutos, apareció la jugada que cambió todo. Joaquín Freitas ingresó al área y fue derribado por Elías Martínez. El árbitro no dudó: penal para River.
Con todo el estadio en silencio, Quintero tomó la pelota, respiró hondo y ejecutó fuerte al medio del arco. Gol. 1-0. Desahogo total. Abrazo colectivo. Alivio después de una noche cargada de tensión.
Ese tanto fue suficiente para cerrar el partido y sellar la clasificación. River no brilló, no goleó, pero ganó. Y en este contexto, eso era lo más importante.
El triunfo también sirvió para dejar atrás una racha negativa, luego de las derrotas ante Tigre y Argentinos Juniors, que habían sembrado dudas en el equipo.
Ahora, el Millonario encara la semana con más tranquilidad y ya piensa en su próximo compromiso frente a Vélez Sarsfield, por el Torneo Apertura, además del cruce ante Aldosivi en la siguiente fase del certamen federal.