La nueva prohibición también recibió críticas desde el ámbito político. Olivia Chow, la alcaldesa de Toronto, ciudad que será anfitriona de seis encuentros de la próxima cita máxima, calificó la medida como una "pura maniobra para ganar dinero" y sugirió que la entidad presidida por Gianni Infantino debería ofrecer botellas de agua gratuitas a los espectadores. En la misma línea, el concejal de la ciudad canadiense, Josh Matlow, aseguró: “La salud y la seguridad públicas son mucho más importantes que la restricción impuesta por la FIFA a los aficionados para comprar productos Coca-Cola. Le pediré al Ayuntamiento que se oponga a esta última exigencia codiciosa e irrazonable”.
Además del presunto ‘negocio’ camuflado detrás de esta decisión, las altas temperaturas son otro foco a tener en cuenta. El evento se desarrollará en pleno verano estadounidense y, en algunas sedes como Miami, Houston, Atlanta y Dallas, se pronostica un calor extremo.
Lo cierto es que la nueva disposición adoptada por el ente máximo es incongruente con otras de sus reglamentaciones, por ejemplo, la impopular pausa de hidratación, la cual tendrá lugar en todos y cada uno de los partidos del Mundial. Mientras la FIFA entiende que el agua es esencial para los jugadores, parece que para los hinchas no lo es tanto.
Vale la pena destacar que la federación con más países miembros del planeta cambió en varias oportunidades su postura en relación a este tema. En un principio, los aficionados iban a tener permitido ingresar con sus propias botellas; a mediados de mayo, la normativa se limitó solo a los encuentros en los que se pronostiquen altas temperaturas y ahora esta alternativa quedó totalmente vedada.
FUENTE: TyC Sports