A los 29 minutos, llegó el golpe inesperado. Sano condujo una rápida transición ofensiva y sacó un potente remate desde la puerta del área que venció a Alisson para establecer el 1-0. El gol dejó desconcertado al conjunto sudamericano, mientras los asiáticos crecían en confianza y administraban la ventaja con inteligencia.
Obligado por el resultado, Ancelotti movió el banco desde el inicio del complemento con el ingreso de Endrick, buscando mayor presencia ofensiva.
Brasil salió decidido a cambiar la historia y comenzó a generar situaciones una tras otra. El arquero Suzuki apareció como figura al contener un cabezazo de Bruno Guimarães, mientras Tomiyasu salvó otra pelota prácticamente sobre la línea.
La insistencia tuvo premio a los 55 minutos, cuando Casemiro apareció por el segundo palo tras un centro de Gabriel Magalhães y, de cabeza, marcó el 1-1. A partir de allí el partido se abrió completamente.
Vinícius Júnior estuvo muy cerca de dar vuelta el marcador con una gran acción individual que terminó entre una espectacular atajada de Suzuki y el palo. Del otro lado, Ueda también obligó a una gran intervención de Alisson, manteniendo el suspenso.
El gol que definió todo cuando el reloj marcaba 96 minutos
Los últimos minutos fueron un asedio constante de Brasil. Vinícius, Rayan y Fabinho tuvieron sus oportunidades, mientras Japón resistía con enorme esfuerzo esperando que llegara el pitazo final. El árbitro adicionó seis minutos y cuando ya se jugaban 96 minutos y 8 segundos, llegó la acción que cambió la historia.
Un error en la salida japonesa permitió la recuperación brasileña. Bruno Guimarães filtró un pase perfecto para Gabriel Martinelli, quien controló con categoría y definió cruzado ante la salida de Suzuki para decretar el 2-1 definitivo.
El banco brasileño explotó de alegría mientras los futbolistas japoneses caían al césped, conscientes de que la clasificación se les había escapado en la última pelota del encuentro.
Con esta victoria, Brasil avanzó a los octavos de final del Mundial 2026, donde enfrentará al ganador de la llave entre Costa de Marfil y Noruega. Para Japón quedó una eliminación dolorosa, aunque con la certeza de haber estado a segundos de protagonizar una de las mayores sorpresas del campeonato.