“El domingo 15 me lo bloqueé, me compraré baldes de pochoclos, papas fritas y gaseosas, y me voy a sentar a ver cuál de los dos convence más a mis votantes; el 15 los dos rinden examen”, subrayó el ex postulante presidencial de UNA.El encuentro reunió a unos 400 empresarios, un volumen que reflejó la permanencia de Massa dentro del escenario político, tanto que el anfitrión y presidente del CICYP, Eduardo Eurnekian, lo presentó como el “árbitro” del próximo gobierno. “No queremos ser árbitros –devolvió Massa en su discurso– queremos ser actores centrales de la Argentina del futuro. Vamos a ser garantes de la gobernabilidad sin dar cheques en blanco para la impunidad ni para el ajuste”. Esas referencias tienen nombre y apellido: para el líder opositor el electorado asocia a Scioli a la posibilidad de tender un manto de impunidad contra supuestos casos de corrupción del último gobierno y a Macri con la pérdida de derechos sociales.Luego enfatizó que “se terminó la política del miedo” y apuntó contra el poder de fuego que mantendrá el kirchnerismo en el Congreso y distintos estamentos del Estado.“No vamos a permitir que con los poderes residuales se pretenda extorsionar al próximo presidente, pero el próximo presidente no debe usar la lógica de escrituración (en el Congreso) sino de la división de poderes”, subrayó.En ese marco, dijo que la discusión sobre la posibilidad de sumarse a un futuro gobierno quedará para el 23, después del balotaje, aunque rápidamente aclaró que no buscará cargos en el Ejecutivo sino que intentará que su frente UNA “construya un agenda positiva para los argentinos”. ►Lo que viene. Sergio Massa habló del futuro del justicialismo y reiteró que “el mejor peronista es José Manuel De la Sota”. A juicio de Massa, se viene un “nuevo peronismo” y mencionó y elogió como sus protagonistas a “Urtubey, Insaurralde y Randazzo”.