/// Por Mauricio Bazán - Enviado especial a Islas Malvinas
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Historias malvinenses sobre barcos que encallaron o que el paso por el cabo de Hornos se encargó de destruir, fueron parte del recorrido. Sin dudas todos los ex combatientes tenían en mente a Puerto Argentino. Es que el punto más destacado de la jornada fue visitar el campo de batalla donde Argentina repelió el fuego enemigo, custodiando la pista de aterrizaje de Puerto Argentino.
Una vez en el lugar, el frio, el viento, la geografía y el sol, se encargaron de castigar a la delegación como en aquellos días de fuego. Una vez más el mismo campo pero esta vez con menos adrenalina y más nostalgia. El hecho de que la prensa acompañara a los soldados, fue determinante para que el ánimo no decayera. Es que todos se convirtieron en historiadores de lujo para contar técnicamente como fue la batalla, por donde llegaban los aviones, como trabajaba el enemigo y como trabajaba Argentina para defender el aeropuerto que era la columna vertebral de la fuerza nacional.
Con tanto tecnicismo, historias y explicaciones militares, la emoción no tardó en llegar. Pasar por las trincheras, encontrarse restos de pertrechos y efectos personales tirados en la zona, fue un duro golpe al corazón y a los recuerdos de los sanjuaninos.
La noche del domingo será de descanso y el lunes será un día para pasear como olvidando que el lugar es la antesala de recuerdos tristes, dolorosos y de extremo orgullo personal para cada ex combatiente. Una famosa pingüinera, la volunteer point o berthas beach, donde encontrarán papuas, magallanes y rey, servirá para descomprimir antes de otro paseo por campos de batalla al día siguiente.