La semana pasada, Trimarchi había señalado que Maradona padecía "un problema renal crónico" difícil de detectar porque "no se exterioriza". Los abogados de una de las siete imputadas en la causa, Nancy Forlini, advirtieron luego que el especialista se había referido a estudios correspondientes a Don Diego, realizados entre 2012 y 2015.
Según la defensa, los números de afiliados eran diferentes y el astro futbolístico no se encontraba en la Argentina cuando se agravó la salud de su padre en el Sanatorio Los Arcos. A raíz de la situación, el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 7 de San Isidro ordenó allanamientos en la clínica de Palermo y en la sede de la prepaga.
La empresa asistencial admitió que un error en su sistema de laboratorio hizo que estudios del exfutbolista y de su papá quedaran asociados a un mismo legajo. Según un informe interno, ambos habían sido ingresados inicialmente con sus datos correctos, pero luego al registro del padre se le agregó "Armando" y pasó a figurar como Diego Armando Maradona.
Los fiscales adjuntos de San Isidro, Patricio Ferrari y Cosme Iribarren, calificaron la situación como de "gravedad institucional" y señalaron que corresponderá determinar si existió un delito y quiénes serían sus responsables. Al mismo tiempo, remarcaron la continuidad del debate oral.
En la causa están imputados Forlini, Leopoldo Luque, Agustina Cosachov, Carlos Díaz, Ricardo Almirón, Mariano Perroni y Pedro Di Spagna por el delito de homicidio simple con dolo eventual, que contempla una pena de entre ocho y 25 años de prisión.