Desde Estados Unidos, donde se encuentra de viaje, Milei utilizó su cuenta de X para liquidar esas versiones. “Otra pelotudez atómica de las basuras (95) que se llaman periodistas”, escribió el mandatario, fiel a un estilo que ya convirtió el enfrentamiento con la prensa en una marca registrada de su gestión.
El Presidente aseguró además que compartió varias horas de vuelo con Caputo y Quirno y que durante ese tiempo jamás se habló de cambios en el Gabinete. “Hablamos de todos los temas y ni de un modo tangencial se sugirió algo así”, sostuvo, antes de rematar con otra frase cargada de agresividad: “Imagino que se basaron en la estupidez que tiró algún imbécil”.
La defensa pública llega en un momento sensible para Adorni, que quedó envuelto en cuestionamientos vinculados a una investigación por presunto enriquecimiento ilícito. Aunque desde el oficialismo intentan bajarle el tono al tema, la causa empezó a generar ruido político y alimentó especulaciones sobre internas dentro del círculo más cercano al Presidente.
En paralelo, dirigentes libertarios también salieron a cerrar filas. Martín Menem descartó de plano cualquier posibilidad de reemplazo y aseguró que “no hay ninguna chance” de que Adorni deje su cargo. Además, defendió al funcionario frente a las acusaciones judiciales y acusó a sectores periodísticos de impulsar una campaña para forzar su salida.
El episodio vuelve a mostrar una dinámica cada vez más marcada dentro del Gobierno: cada crisis política o judicial termina acompañada por una ofensiva directa contra periodistas y medios. En vez de bajar tensiones, Milei profundiza el enfrentamiento y convierte cada versión incómoda en una nueva batalla pública.
Mientras tanto, la causa sobre Adorni sigue avanzando y el oficialismo apuesta a resistir el desgaste político cerrando filas alrededor de uno de los hombres más visibles de la gestión libertaria.