Contó que aquel miércoles viajaba hacia la ciudad de Córdoba para realizarse estudios médicos junto a uno de sus nietos cuando recibieron un llamado que los obligó a regresar. Incluso antes de recibir la confirmación oficial, aseguró que tuvo un presentimiento.
"Sentí un dolor muy fuerte y dije: 'Andrés está en un helicóptero'." Con la voz quebrada, Blanca resumió la forma en que eligió criar a sus hijos y dejó una de las frases más conmovedoras del testimonio. "Le puse plumas en las alas y le enseñé a volar. Si a un hijo le enseñás a volar, nunca podés cortarle las alas."
Explicó que siempre los alentó a seguir sus propios caminos, aun cuando eso implicara verlos partir para cumplir con sus sueños y responsabilidades.
"Tengo el corazón astillado"
La mujer reconoció que todavía le cuesta aceptar la pérdida.Confesó que, por momentos, siente que Andrés continúa cumpliendo alguna misión de trabajo, como tantas veces ocurrió durante su carrera dentro del Sistema Nacional de Manejo del Fuego.
"Para mí Andrés no está en San Juan; está de comisión." Luego agregó otra frase cargada de emoción.
"Les hablo como una mamá partida. Tengo el corazón astillado." Aun así, sostuvo que su hijo seguirá presente mientras permanezca en la memoria de quienes compartieron con él su vida y su trabajo. "Andrés va a vivir mientras lo recordemos como quien era. Era muy humano."
View this post on Instagram
Una vocación que comenzó desde chico
Durante la entrevista también recordó que la solidaridad formó parte de la personalidad de Andrés desde muy pequeño. Relató que cuando apenas tenía 12 años trabajaba en un vivero y destinaba parte del dinero que ganaba para ayudar a uno de sus hermanos.
"Siempre estaba dispuesto a compartir y a ayudar", recordó, al describirlo como una persona generosa y comprometida con los demás. Según contó, esa forma de vivir también se reflejó en su carrera profesional, donde encontró en el combate de los incendios forestales mucho más que una tarea: una verdadera vocación de servicio.
El último deseo que dejó
En el tramo final del relato, Blanca reveló cuál era el pedido que Andrés había dejado para el momento de su despedida.Según contó, el brigadista no quería un velorio tradicional, ni flores ni homenajes costosos. Su deseo era que esos recursos pudieran destinarse a ayudar a quienes más lo necesitaran.
Además, había expresado un pedido muy especial. "Quería ser cremado y que sus cenizas fueran dispersadas en un incendio. Era su pasión."
Las palabras de su madre reconstruyen el perfil humano de uno de los brigadistas que perdió la vida en la tragedia de Valle Fértil y reflejan el profundo compromiso con el que Andrés Bosch eligió desarrollar una tarea dedicada a proteger personas y ecosistemas frente a los incendios forestales.