El dirigente sostuvo que su gremio “siempre defendió los derechos de los trabajadores” y que continuará atento a la aplicación de la nueva normativa.
En los días previos a la votación de la reforma, había advertido que no compartía el espíritu de los cambios impulsados en el Congreso y que, a su entender, algunas modificaciones podían afectar conquistas históricas.
La reforma laboral, que introdujo ajustes en distintos aspectos de las relaciones de trabajo, generó posiciones divididas dentro del arco sindical. Mientras algunos sectores optaron por una postura de diálogo, otros, entre ellos Camioneros, se ubicaron entre los más críticos.
Moyano ya había expresado antes del tratamiento legislativo que consideraba que el proyecto debía revisarse en determinados puntos: “No se puede hablar de modernización si eso implica resignar derechos”, señaló en declaraciones públicas días atrás, en línea con el planteo que ahora retomó tras la huelga.