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Herencia de Favaloro, 25 años después: ética, ciencia y un reclamo vigente

Médico de excelencia y un hombre íntegro, René Favaloro terminó con su vida hace 25 años dejando 7 cartas en las que pide perdón y reclama a los poderosos la atención que no le dieron.

René Favaloro cambió la historia de la medicina mundial, pero el 29 de julio de 2000, a los 77 años, se sintió vencido no por una enfermedad, sino por un sistema que no quiso escuchar. Su suicidio, lejos de ser un impulso, fue un gesto lúcido y desesperado: escribió siete cartas, a su familia, a su abogado, a funcionarios, reclamando ayuda para salvar a la Fundación Favaloro, asfixiada por deudas millonarias y la negativa del Estado a pagar lo que correspondía.

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Favaloro no pedía privilegios ni homenajes. Pedía sostener un proyecto construido para que la salud de calidad no fuera un privilegio, sino un derecho. Denunció la corrupción que exigía “retornos” para liberar pagos, algo que él se negó a aceptar. En una de sus cartas resumió su dolor: “Estoy cansado de ser un mendigo en mi propio país”.

Embed - René Favaloro en Tiempo Nuevo con Bernardo Neustadt y M.Grondona. Abril 1989 / SUSCRIBITE !!!

Su historia comenzó en el humilde barrio “El Mondongo” de La Plata. Eligió ser médico por vocación, rechazó puestos que comprometían sus principios y transformó la salud de un pueblo en La Pampa antes de revolucionar la cirugía cardiovascular mundial con el bypass aortocoronario.

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Favaloro regresó de Estados Unidos para fundar en Argentina un centro médico de excelencia. Pero en sus últimos años, su Fundación acumuló deudas mientras el Estado y obras sociales demoraban pagos millonarios. Desgastado y decepcionado, Favaloro dejó sus cartas el 29 de julio y se disparó en el corazón.

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Su muerte todavía interpela: ¿cuánto cambió el sistema que lo empujó a esa decisión? Hoy, su verdadero legado vive en la ética de cada profesional que entiende la medicina como un acto solidario, en cada estudiante que sueña con cambiar la realidad desde adentro y en cada ciudadano que exige una salud pública digna.

Como él mismo escribió: “Debe entenderse de una vez por todas que, en mayor o menor medida, todos somos educadores. Procuremos entonces enseñar con el ejemplo”.