La pesquisa detectó que los reclusos se comunicaban por WhatsApp y en esas conversaciones planificaban cómo atacar a la fiscal. También secuestraron fotografías de Hertrig, de su pareja y de otros integrantes de su familia, lo que encendió todas las alarmas entre los investigadores, que siguieron de cerca cada llamado y cada mensaje hasta reunir las pruebas del complot.
El origen de todo se remonta al 26 de agosto, cuando ambos quedaron detenidos por integrar una banda que duplicaba las llaves de los autos estacionados en una cochera para después ingresar a robar en las casas de sus dueños.
Tras la captura fueron derivados a unidades penitenciarias diferentes, aunque eso no frenó sus intenciones: uno de ellos llegó a decir que "somos mafia y en la calle te agarramos a tiros".
En los mensajes interceptados aparecieron amenazas explícitas contra la fiscal: "Ahora voy por la hija de puta de la fiscal, y le mando una corona, una corona de muerto", advirtió uno de los presos, que además mencionó los autos que utilizaba Hertrig -una Honda CRV o un Peugeot 208- para balearla cuando saliera. En las charlas también se mencionó al exlegislador José Luis Espert.
El fiscal general de San Isidro, Patricio Ferrari, pidió allanar las celdas de ambos reclusos y en el operativo se incautaron tres teléfonos celulares que ahora serán peritados. La investigación continúa abierta y no se descartan nuevas imputaciones ni detenciones: los pesquisas buscan determinar si hubo colaboración de terceros. Hertrig, titular de la UFI de Boulogne, se había vuelto conocida por la causa de la muerte de Ernestina Pais, atropellada por el Tren de la Costa en junio.