Kicillof llamó a "recuperar el orgullo y la convicción" y señaló que el problema "no es la Argentina, sino Javier Milei", a la vez que consignó: "Hay que resistir, hay que luchar y hay que aguantar porque falta menos para terminar con esta pesadilla".
El Gobernador convocó a reconstruir un "verdadero federalismo" en conjunto con las provincias, impulsado por infraestructura y oportunidades en todo el territorio, al tiempo que pidió tener un "interés nacional".
"Nuestro país debe tener un proyecto argentino, pensado para la Argentina, por los argentinos y en beneficio de nuestro pueblo. Ese proyecto debe ser de desarrollo, federal, productivo y con eje en la justicia social", consideró.
Kicillof concentró buena parte de su discurso en cuestionar al Gobierno. "El año que viene tenemos que cambiar el rumbo económico de la Argentina", afirmó antes de subrayar que "no hay estabilidad si las familias no llegan a fin de mes y no hay orden si los hogares están tapados de deuda".
En contraposición, ensayó una defensa de su gestión en Buenos Aires: "En la Provincia hacemos exactamente lo contrario al Gobierno de Milei", sostuvo, y apuntó que su distrito "no se va a arrodillar" ante la administración de La Libertad Avanza.
Finalmente, dejó varios mensajes hacia dentro del PJ: "Una alternativa no se construye desde una oficina". "Las nuevas canciones se componen colectivamente y de abajo para arriba", agregó en referencia a las críticas recibidas por parte de La Cámpora por construir su propio espacio político.
La actividad en Avellaneda tuvo lugar en medio de nuevas tensiones dentro del Partido Justicialista bonaerense. En los días previos, la exintendente de Quilmes y actual legisladora provincial, Mayra Mendoza, había cuestionado a Kicillof y lo acusó de dividir al peronismo.