Calor extremo y tormentas: el fenómeno climático que afecta a San Juan
Según explicó una investigadora en clima, las tormentas intensas y las lluvias acumuladas responden a un cambio en el patrón atmosférico, con mayor presencia de humedad y sistemas que afectan especialmente a las zonas de montaña.
Desde el inicio de enero, Argentina atraviesa un escenario climático dominado por un bloqueo atmosférico, un sistema de alta presión que actúa como un “muro” invisible e impide el ingreso de frentes fríos desde el sur. Esta situación mantiene temperaturas extremas durante varios días consecutivos y favorece la acumulación de aire cálido y húmedo.
En ese contexto, San Juan se ubica de manera recurrente entre las localidades más calurosas del país: desde que comenzó el mes, la provincia aparece a las 16 horas dentro de los tres primeros puestos del ranking nacional de temperaturas máximas, y a las 19 horas se mantiene entre las cinco más calientes.
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Este comportamiento térmico, sumado a las características propias del territorio, ayuda a entender por qué el calor intenso convive con tormentas fuertes y precipitaciones concentradas.
La investigadora en clima Agustina Albeiro explicó que el escenario actual no es sorpresivo. Según detalló, ya desde el año pasado se advertía que el verano 2026 iba a presentar condiciones distintas a las habituales.
“Desde septiembre del año pasado se veía que este verano iba a ser más húmedo y también más cálido de lo normal”, señaló en una entrevista televisiva. En ese sentido, indicó que San Juan suele atravesar veranos más secos y dominados por sistemas anticiclónicos, pero que este año el panorama cambió de manera marcada.
La especialista remarcó que actualmente hay mayor inestabilidad en altura, una condición que repercute directamente en superficie y favorece la formación de tormentas.
Por qué se repiten las tormentas y no afectan a todos por igual
Albeiro explicó que las precipitaciones que se están registrando no responden a un frente frío que cubra de manera homogénea toda la provincia. Por el contrario, se trata de fenómenos puntuales pero intensos, asociados a la humedad disponible y a la geografía local.
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“No son fenómenos homogéneos que afecten a toda la provincia, sino que hay distintos puntos donde se vuelven más severos”, precisó. En particular, las zonas más comprometidas son las áreas de montaña y precordillera.
Los registros más altos de lluvia se vienen observando en Ullum, Zonda, Iglesia, Jáchal, sectores de la precordillera y también en el este sanjuanino. En el Gran San Juan, en cambio, las tormentas tienden a ser más aisladas y de menor extensión.
Febrero, el mes más lluvioso, todavía no empezó
Uno de los datos que genera mayor atención es el volumen de agua caída en tan poco tiempo. Según explicó la investigadora, algunas estaciones meteorológicas registraron acumulados de alrededor de 50 milímetros en una sola semana, mientras que en zonas cercanas a los valles precordilleranos se midieron hasta 80 milímetros.
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“Estamos acumulando bastante cantidad de agua para la época del año en la que nos encontramos”, advirtió Albeiro. Y agregó un dato clave: febrero es históricamente el mes más lluvioso en San Juan, por lo que el escenario exige mayor atención.
Todo indica que las precipitaciones continuarán y que en los próximos días podrían volver a superarse los 50 milímetros de acumulado, lo que incrementa el riesgo de crecidas repentinas y anegamientos localizados.
Alertas, granizo y fenómenos difíciles de anticipar
La especialista subrayó que las alertas meteorológicas deben ser tomadas con seriedad, aunque reconoció que este tipo de eventos son complejos de anticipar con precisión.
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“Es muy difícil hablar de un fenómeno puntual porque depende de muchas condiciones que se dan en un lugar específico”, explicó. En el caso del granizo, incluso, señaló que hay situaciones en las que las alertas se emiten apenas minutos antes de que ocurra el evento.
Por eso, recomendó extremar la precaución ante actividades al aire libre y seguir de cerca los avisos oficiales.
El bloqueo atmosférico y su relación con el calor extremo
A nivel nacional, los especialistas describen este escenario como un bloqueo atmosférico, generado por un anticiclón que permanece casi inmóvil. Este sistema provoca un flujo persistente de viento norte que transporta aire tropical, elevando las temperaturas de manera sostenida.
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El proceso de subsidencia, mediante el cual el aire desciende y se calienta por compresión, explica por qué las máximas superan con facilidad los 35 °C y por qué se dificulta la formación de nubosidad. En una etapa posterior, el desplazamiento lento del sistema favorece el ingreso de humedad, lo que incrementa la inestabilidad y potencia las tormentas.
En provincias como San Juan, donde el calor extremo ya es parte del verano habitual, este fenómeno ayuda a comprender por qué las lluvias aparecen con mayor intensidad y de forma concentrada.