Mientras la tensión seguía latente, Damián Betular, otro de los jurados, intervino para sumar una observación sobre la dinámica en la cocina: “No quiero agregar leña al fuego, pero ella tuvo la ayuda de Matías (Totake), que la desaprovechó muchísimo porque lo tuvo parado preguntando cosas en vez de armar el roll”, comentó. La referencia al cocinero invitado de esa jornada, quien había sido asignado para asistir a Attias, puso en relieve la oportunidad perdida por la participante de optimizar sus recursos y tiempos. La actriz, pese a contar con ese beneficio, no logró capitalizar la ayuda, lo que, según el jurado, incidió de manera directa en el resultado final de sus platos.
Finalizada la ronda de comentarios sobre el proceso, el jurado pasó a probar los distintos rolls de sushi presentados por la concursante. Tras degustar las piezas, la conductora del ciclo, Wanda Nara, notó un aparente cambio en la actitud de Martitegui y le preguntó si ya se le había pasado el enojo. La respuesta del chef fue tajante: “No, simplemente volví a mi eje”.
La evaluación técnica de los platos tampoco fue indulgente. Martitegui, al referirse al roll envuelto en alga nori, fue directo: “Le falta muchísimo. Yo creo que no tiene ni sal“. Sobre el segundo roll, reconoció un buen sabor, aunque consideró que tampoco estaba a la altura: “En el segundo hay un buen sabor con el sésamo, con el atún pero no te acompañó la terminación“. Por su parte, Betular se permitió una cuota de ironía al asegurar que el plato podría funcionar mejor como postre por la cantidad de mango que contenía.
La jornada culminó con el reflejo de la presión emocional que atraviesan los participantes en este tipo de competencias televisivas. Attias, visiblemente afectada por la devolución, expresó: “Me voy a mi casa a llorar, a drenar y a seguir“. Porque en televisión, se sabe, el show siempre debe continuar.