El miedo a “quedar más grandota” tras la operación era real, pero el deseo de sentirse cómoda y saludable pesó más. “Fui a una consulta con la doctora y me terminé operando”, contó, y no tardó en abordar los mitos y prejuicios que rodean la reducción mamaria. “Dicen que es la operación más dolorosa, que después te vuelven a crecer. Hay un montón de cosas que no son ciertas”, expresó. Lucila explicó que le extrajeron entre kilo y medio y tres kilos de tejido, y que el resultado la dejó feliz y aliviada: “Me quedaron divinas, yo las amo, para mí fue lo mejor que hice. No tengo implantes, todo esto es mío”.
La exGran Hermano no esquivó el tema de las cicatrices, otro de los grandes fantasmas de este tipo de cirugías. “La cicatriz de la reducción mamaria es un ancla. A mí me quedó divina. Si tenés una buena cirujana, que te explique el paso a paso y seguís el tratamiento, no quedan”, aseguró, y recomendó el uso del láser CO2 para mejorar la apariencia. También habló de la importancia de no minimizar la elección del profesional y de evitar caer en propuestas comerciales tentadoras pero poco confiables: “Me ofrecieron seis mil dólares por hacer publicidad con alguien que no conocía. Dije que no. Es tan importante encontrar un buen profesional que no te mienta, que te diga qué hacer y qué no”.
Lucila también contó que, gracias a la operación, hoy no usa corpiño y no sufre más los dolores de espalda que la acompañaban desde siempre. “Me sacaron todo lo que me hacía doler de espalda. La operación no es tan dolorosa si te dan los calmantes correspondientes. No es cierto que te vuelven a crecer enseguida. Yo soy feliz con estos pechos”, afirmó.
La influencer no solo habló de los cambios físicos, sino también de los obstáculos cotidianos que enfrentan quienes tienen mucho busto: “Mallas en verano te las tenés que mandar a hacer, te salen carísimas y no son un diseño copado. O ropa que no te entra en los pechos. Hay miles de cosas que pasamos las pechugonas que los demás ni se imaginan”.
Para cerrar, La Tora hizo hincapié en la importancia de la información y el acompañamiento: “Me parece copado contarlo de este lado, porque: sí, pasó esto, pero caí en manos de una buena profesional. Espero que les haya servido”. Su testimonio, cargado de honestidad y empatía, buscó derribar tabúes y acompañar a otras mujeres en la decisión de priorizar el propio bienestar, más allá de los estereotipos y prejuicios.