Un informe del Servicio Geológico de Irlanda del Norte recomendó retirar las monedas porque el metal podía provocar daños tanto físicos como químicos en las rocas. El problema aumentaba con el paso del tiempo. Las monedas podían corroerse, manchar el basalto y ejercer presión sobre las grietas al oxidarse y expandirse. Algunas quedaron tan incrustadas que era necesario trabajar con especial cuidado para extraerlas sin provocar un daño todavía mayor.
Una moneda podía tardar más de 20 minutos en salir
La extracción comenzó en mayo del año pasado y fue un trabajo lento y minucioso. Para realizarlo contrataron al cantero especializado Nathan Morrow, quien tuvo que recurrir a diferentes herramientas según la profundidad y la posición de cada moneda.
Algunas podían retirarse con simples alicates cuando estaban cerca del borde. Otras, en cambio, habían quedado atrapadas en espacios mucho más profundos y requerían herramientas específicas para aflojarlas. Una sola moneda podía demandar más de 20 minutos de trabajo, mientras que otras salían prácticamente de inmediato.
Al final, la cantidad retirada mostró hasta qué punto se había extendido la costumbre. Más de 20 kilos de monedas fueron recuperados del sitio.
En pocas palabras