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Retiran miles de monedas de un lugar turístico reconocido

Los visitantes de la Calzada del Gigante, en Irlanda del Norte, dejaron monedas entre sus antiguas columnas de basalto como un gesto de buena suerte.

Durante años, los visitantes de la Calzada del Gigante, en Irlanda del Norte, dejaron monedas entre sus antiguas columnas de basalto como un gesto de buena suerte. Lo que parecía una tradición inofensiva terminó convirtiéndose en un problema para la naturaleza.

Los especialistas ya retiraron más de 20 kilos, equivalentes a unas 10.000 monedas, para evitar que siguieran deteriorando las rocas. Te contamos de que se trata.

Cómo las monedas comenzaron a dañar las rocas

La costumbre se volvió especialmente frecuente durante la última década. Los turistas introducían las monedas en los pequeños espacios entre las columnas de basalto y, en algunos casos, utilizaban otras piedras para golpearlas y dejarlas todavía más encajadas. El National Trust, encargado de administrar el sitio, comenzó a preocuparse por el efecto que este material podía generar sobre las formaciones naturales.

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Un informe del Servicio Geológico de Irlanda del Norte recomendó retirar las monedas porque el metal podía provocar daños tanto físicos como químicos en las rocas. El problema aumentaba con el paso del tiempo. Las monedas podían corroerse, manchar el basalto y ejercer presión sobre las grietas al oxidarse y expandirse. Algunas quedaron tan incrustadas que era necesario trabajar con especial cuidado para extraerlas sin provocar un daño todavía mayor.

Una moneda podía tardar más de 20 minutos en salir

La extracción comenzó en mayo del año pasado y fue un trabajo lento y minucioso. Para realizarlo contrataron al cantero especializado Nathan Morrow, quien tuvo que recurrir a diferentes herramientas según la profundidad y la posición de cada moneda.

Algunas podían retirarse con simples alicates cuando estaban cerca del borde. Otras, en cambio, habían quedado atrapadas en espacios mucho más profundos y requerían herramientas específicas para aflojarlas. Una sola moneda podía demandar más de 20 minutos de trabajo, mientras que otras salían prácticamente de inmediato.

Al final, la cantidad retirada mostró hasta qué punto se había extendido la costumbre. Más de 20 kilos de monedas fueron recuperados del sitio.

En pocas palabras