Por otro lado, dejarlo secar al aire sí puede ser beneficioso si se trata de cabellos sanos, cortos o finos, y si el clima es cálido y seco. Pero si el ambiente es húmedo o frío, la exposición prolongada puede irritar el cuero cabelludo o favorecer hongos y caspa.
Qué tener en cuenta al usar el secador
Si bien el calor puede ser enemigo del pelo, usado con criterio puede evitar otros problemas. Algunos consejos para usar el secador sin dañar la fibra capilar:
- Usar aire tibio, no caliente.
- Mantener una distancia mínima de 15 centímetros.
- Secar en movimiento, sin quedarnos en una sola zona.
- Usar protector térmico antes de aplicar calor.
- Evitar secarlo cuando está empapado: primero retirar el exceso con toalla (sin frotar).
Además, el tipo de cabello también importa: los cabellos rizados o muy porosos toleran menos el calor directo; en cambio, los lisos y fuertes pueden resistirlo mejor si hay protección previa.
Los especialistas coinciden en que el problema no es el secador en sí, sino el mal uso. Cuando se usa correctamente, puede incluso prevenir otros daños, como los que genera el moho por humedad persistente o el frizz excesivo causado por ambientes mal ventilados.
Qué dicen los dermatólogos
Desde la tricología, la rama de la dermatología que estudia el pelo y cuero cabelludo, la recomendación general es clara: no dejar el cabello mojado por mucho tiempo y evitar el calor extremo. El equilibrio está en encontrar una técnica que minimice el tiempo de humedad y también el estrés térmico.
Los niveles de daño capilar son significativamente menores cuando el secado se realiza con aire tibio, comparado con el secado a altas temperaturas o dejar el cabello mojado por más de una hora.
Por su parte, la Academia Americana de Dermatología también sugiere que el uso ocasional del secador, si se hace con precaución, no debería causar daño, especialmente si se acompaña con productos adecuados para la protección térmica.
FUENTE: TN