¿Cuál es el origen del mate?
El mate tiene sus raíces en los pueblos originarios del noreste de Argentina, como los Guaraníes, quienes cultivaban la planta de yerba mate, llamada Ilex paraguariensis, de la que extraían sus hojas para preparar una infusión con propiedades estimulantes. En esa época, la yerba mate era consumida en una calabaza, conocida como mate, y se compartía en ceremonias de comunión y entre amigos, lo que se mantiene como tradición hoy en día.
Con la llegada de los colonizadores españoles en el siglo XVI, la yerba mate comenzó a expandirse hacia otras regiones del continente. Los primeros europeos que probaron el mate fueron los jesuitas, quienes al reconocer sus propiedades medicinales y energizantes, comenzaron a cultivarlo y a comercializarlo en la región. Con el tiempo, la costumbre de beber mate se fue extendiendo en Argentina y en otros países como Uruguay, Paraguay y Brasil, cada uno adaptando su propia forma de preparación.
A lo largo de los siglos, el mate atravesó diferentes etapas, desde ser un símbolo de resistencia en momentos históricos de lucha hasta convertirse en una tradición cotidiana. A día de hoy, sigue siendo la bebida más popular en Argentina y parte indispensable de la vida social y cultural.
Cómo preparar el mate de forma correcta
El mate tiene una preparación tradicional que puede variar según la región y el gusto personal de quien lo prepare. A continuación, te explicamos las principales formas de preparar el mate de forma correcta:
- Usar la yerba mate adecuada: para un buen mate, se debe utilizar yerba mate de calidad. Las yerbas más comunes son las tradicionales (con o sin palo), las compuestas (con hierbas o sabores añadidos) y las despaladas (sin palo, solo hojas). La elección depende del gusto personal.
- Llenar la calabaza (mate): llenar la calabaza hasta 2/3 de su capacidad con yerba mate. Inclinar la calabaza en ángulo de unos 45 grados para que la yerba repose en las paredes, formando una especie de pared dentro del recipiente.
- Agregar agua tibia: colocar agua a una temperatura de entre 60 y 70°C, lo suficiente para mojar las hojas de yerba sin llegar a hervir. Este primer paso ayuda a liberar los sabores de la yerba. Verter el agua en la parte baja de la calabaza, donde la yerba se encuentra más compacta.
- Introducir la bombilla: después de humedecer la yerba, insertar la bombilla (el tubo metálico con filtro) en la yerba, asegurándose de que el filtro quede sumergido en el líquido, pero sin tocar el fondo de la calabaza.
- Verter agua caliente: rellenar la calabaza con agua caliente, pero no hirviendo, y permitir que el mate repose durante unos segundos antes de beber. El mate está listo cuando la bombilla comienza a succionar el líquido.
- Compartir el mate: el ritual del mate se caracteriza compartirlo. El que prepara el mate se llama “cebador”, y es quien le ofrece el mate al resto de los participantes. Cada persona debe beber el contenido del mate de una sola vez, devolviendo la calabaza al cebador para que este prepare otro mate.
- Repetir el proceso: el mate puede ser recargado varias veces. Cuando el agua ya no tiene sabor, se dice que el mate se “lavó”. En ese momento, se puede reemplazar la yerba o preparar uno nuevo.
FUENTE: Infobae