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Día Sin Dietas: una jornada para reflexionar sobre lo que comemos

El orden y la elección de los alimentos son fundamentales en una buena alimentación.

Este lunes 6 de mayo, se conmemora el “Día Internacional Sin Dietas”. ¿Pero en qué consiste? Quizá te estés preguntando por qué escribe el artículo una psicóloga y no una nutricionista.

¿Qué tiene la Psicología para decir sobre las dietas? Lo mismo pensé yo cuando hace años me convocaron para trabajar en un equipo de cirugía bariátrica. Y lo cierto es que el tiempo y la experiencia clínica me dieron la respuesta. Es por eso por lo que hoy intento transmitirles algo, aunque sea mínimo, sobre lo aprendido.

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El cuerpo, mucho más que un organismo biológico

Si pensáramos que el cuerpo es sólo el organismo, únicamente lo biológico, al artículo debería haberlo escrito un médico o un nutricionista. Pero Sigmund Freud, médico y padre del psicoanálisis, y varios de sus discípulos, nos enseñaron que el cuerpo no es solo eso.

A veces, las dietas se interrumpen con una ingesta descontrolada, comunmente llamada “atracón”,

A lo largo de su obra, Freud da cuenta que es mucho más. Y que cuerpo y psiquismo están comandados, regidos y determinados por lo que llamó libido (energía de la pulsión sexual, como fuerza constante). Este cuerpo se va construyendo y determinando a lo largo de nuestro desarrollo e interacción con el mundo que nos rodea. Por lo tanto, como sujetos, estamos multideterminados: somos producto de la interacción entre lo biológico, lo psicológico y lo social.

Entonces, cada cosa que hacemos, desde la más pequeña hasta la más significante, está multideterminada, lo que incluye a nuestra manera de comer ¿Alguna vez se preguntaron por qué comemos? Comemos por cuestiones fisiológicas (circuito de hambre – saciedad), pero también lo hacemos por placer (hedonismo) y emociones. Y si decidimos cambiar nuestra manera de comer, ¿eso también estaría multideterminado? Por supuesto.

Muchas veces le he preguntado a los pacientes por qué hacen dietas. En todos estos años, obtuve respuestas de lo más variadas:

  • Por insatisfacción con la imagen corporal.
  • Por estar insertos en la cultura de la delgadez: la cual se valora y promueve como un ideal de belleza y salud, determinándola como un valor de intercambio social, el mayor valor, quizá.
  • Por los perjuicios y las limitaciones que acarrea tener sobrepeso/obesidad
  • Para reducir riesgos en personas enfermas con diabetes, con problemas cardiológicos, etc.
  • Por identificación con algún ser amado/apreciado/ídolo, sobre todo en la adolescencia.

Y estos son solo algunos de los muchos motivos que llevan a los pacientes a dietar.

Qué es una dieta y qué me restrinjo cuando la hago

La doctora Mónica Katz (M.N. 60164) la define como “un comportamiento que consiste en la restricción de calorías, o la selección fija del tipo de alimentos que se consume en forma consciente, con el objetivo de perder peso o para prevenir su ganancia”. Si bien podríamos agregarle que existen dietas con el objetivo de aumentar de peso, en estas también encontraremos la restricción de cierto (otro) tipo de grupo de alimentos y/o su selección fija.

Ahora bien, alguna vez pensaron ¿qué me restrinjo cuando hago una dieta? Comida y calorías sería nuestra respuesta obvia, pero también nos restringimos placer, pues, como dijimos antes, también comemos por placer. El “cómo me comería algo dulce” de la noche mientras vemos una serie, “tengo unas ganas de comer… (lo que fuere), el “hmmmm, ¡qué rico está esto!”, no remiten al apetito, remiten al placer. En la mayoría de las dietas esos alimentos, que coincidentemente son muy altos en carbohidratos y azúcares, están “prohibidos”.

Ahora bien ¿Qué pasa en mi psiquismo cuando algo está prohibido? Aumenta mi deseo por eso. Esto genera un aumento de tensión en mi aparato psíquico, porque cada vez lo quiero más y cada vez tengo que prohibírmelo más, un circuito difícil de interrumpir. Generalmente, se interrumpe con una ingesta descontrolada, comunmente llamada “atracón”, luego del cual viene muchas veces la culpa y nuevamente la restricción; y el circuito vuelve a empezar.

Este es uno de los motivos principales por los cuales las dietas, en la mayoría de los casos, fracasan; así como también puede provocar una reganancia de peso, ya que lo que se ingiere en un atracón es incontrolable, tanto en la elección del alimento como en su cantidad.

Lo antedicho es uno de los motivos que llevó a Katz y a la licenciada en Psicología María Teresa Panzitta, hace aproximadamente 24 años, a pensar otro paradigma posible: la “no dieta”. Paradigma que centra la mirada en la complejidad del sujeto y en la complejidad que involucra al acto de comer. Donde lo principal no es la restricción, sino trabajar e incorporar todos los grupos de alimentos, aprender a elegir, cambiar hábitos y no prohibir alimentos, sino ocuparse a nivel perceptivo, cognitivo, emocional y social. Para poder así, en palabras de Katz, “comer de todo sin comerse todo”.

FUENTE: TN

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