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Cuatro consejos para superar una crisis de pareja

Compartir la vida no implica estar de acuerdo en todo. Al contrario, amar a alguien exige respetar las diferencias y compartir los mismos valores, pero también otros distintos.

Es normal sentirse frustrado con la pareja de vez en cuando. Sin ir más lejos, hasta algunos podrán decir que es extraño nunca sentirse desilusionado con la relación.

Cuando dos personas viven juntas, lidiando con cuentas, sobrecarga laboral, chicos, horarios, suegros, comidas a las apuradas y todo lo demás, una persona se pondrá mal con la otra, inevitablemente. Pero la situación puede deteriorarse rápidamente y devenir en resentimiento o ira total. Entonces, el truco se convierte en comprender cómo lidiar con la frustración de una manera saludable.

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“Es normal que todos se sientan frustrados con su pareja”, afirma Cheri Timko, entrenadora de relaciones de pareja. “Parte de vivir juntos es aprender a navegar siendo dos personas con personalidades diferentes y aun así vivir juntas en paz”.

La forma en que manejamos las diferencias puede influir en gran medida en otras partes de la relación, por lo que es importante ser particularmente consciente en estas situaciones.

“Cuando se manejan mal”, agrega Timko, “puede provocar ira y resentimiento para ambos. Cuando se hace bien, las situaciones de frustración pueden ayudar a construir y fortalecer el vínculo”.

Antes de dejar que la frustración se apodere de uno, hay que tomarse un momento y poner en práctica algunos de estos consejos de expertos.

Ponerse en los zapatos del otro

Puede ser muy fácil ser absorbido por la propia frustración que solo deja ver cómo lo afecta a uno. Pero si se trata de echar un vistazo a la situación desde el lado de la pareja y se pregunta cómo se sentiría uno desde esa perspectiva o cómo se reaccionaría, es probable que nos paremos mejor frente al conflicto.

“Pensar en cómo esta situación se relaciona con otras situaciones para su pareja”, agrega Timko. “Esta no es tu interpretación, sino lo que sabés que dirían si te lo explicaran”, aclara.

Pedir la opinión del otro

¿Por qué? Porque ¿de qué otra manera se va a llegar a la raíz de la frustración? La clave es la calma. Hablar con la pareja y pedirle que explique el razonamiento detrás de sus acciones y emociones. Escuchar y hacer preguntas para tratar de obtener algo de comprensión.

“Es importante que elijas un buen momento para preguntar para que ambos mantengan la calma”, sugiere Timko. “Es posible que no tengas la oportunidad de describir tu parte, pero saber lo que le está sucediendo a tu pareja te ayudará a lidiar mejor con eso”.

Tener un plan

Si se estuvo en pareja el tiempo suficiente, generalmente se puede comenzar a notar cuándo las cosas van mal. Cuando se sienta que una situación tensa comienza a gestarse, podría ser más prudente tratar de cortar el argumento de raíz antes de que empeore.

“Sepa uno de antemano cuáles son los signos y síntomas de que la frustración e irritación están creciendo y qué se debe hacer para controlarlos”, indica Timko. Llamar a un tiempo de espera y volver a una conversación cuando se haya enfriado (y volver a comprometerse con ella) siempre es una excelente estrategia.

Controlar los impulsos

No se puede controlar cómo se comporta la pareja, pero uno puede controlar la propia reacción a su comportamiento. Si están haciendo algo o diciendo algo que produce frustración, y se deja llevar al punto en que uno mismo vuela fuera de control, entonces solo se empeoró la situación. “Eres responsable de llevar tu mejor yo a tantas situaciones como sea posible”, señala Timko.

La frustración a veces puede aumentar hasta un punto en el que no pueden soportar estar en el mismo espacio. Sin embargo, incluso cuando dos personas llegan a ese punto, continúan luchando, hablando y discutiendo hasta que los ánimos se encienden y se dicen cosas de las que ambos integrantes se arrepienten.

Antes de llegar a ese punto, tomarse un momento para alejarse y despejarse. Salir a correr, participar en una actividad en solitario o simplemente encontrar un lugar tranquilo para despejar los pensamientos.

“Explicar verbalmente lo que estás haciendo puede ser extremadamente útil para una pareja que puede sacar conclusiones precipitadas fácilmente o asumir lo peor si desaparecés temporalmente, ya sea emocional o físicamente”, explica la terapeuta matrimonial y familiar Amber Trueblood.

La comunicación es uno de los pilares fundamentales en cualquier relación. Si funciona, si está cuidada, si hay un respeto y un espacio para que los dos miembros de la pareja expresen, habrá una herramienta importante y eso será un factor de protección ante cualquier situación que haya que afrontar en el presente o en el futuro.

FUENTE: TN

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