Marissa Stevens, escritora gastronómica y autora del blog Pinch and Swirl, aconseja evitar el ajo en polvo. Según ella, el ajo natural enriquece la salsa de manera genuina y conserva la intensidad del plato, algo que el condimento deshidratado no logra.
El debate también alcanza a otros ingredientes: Ciro Fodera, chef especializado en cocina mediterránea, señala que el vino puede subir demasiado la acidez del tomate, afectando la suavidad de la salsa. Asimismo, productos como las anchoas aportan sal y picor que no encajan en una marinara pura, aunque sean ideales para otras recetas como la puttanesca.
Para alcanzar la consistencia ideal, los expertos recomiendan controlar la acidez del tomate, priorizar ingredientes frescos y cuidar el tiempo de cocción. El equilibrio surge al combinar tomate, aceite de oliva, ajo y, opcionalmente, otros vegetales o especias según el gusto personal. Esta base realza cualquier pizza artesanal o plato de pasta.
Si bien cada cocinero puede ajustar la receta a su estilo, seguir estos consejos garantiza una salsa de tomate con el auténtico sabor mediterráneo: priorizar frescura, evitar condimentos que opaquen el sabor original y cuidar la cocción son los pasos esenciales para triunfar en la cocina, incluso con preparaciones simples.