Es que, según los expertos, un enfoque exclusivo en el conteo de calorías puede ser engañoso. El profesor Giles Yeo, especialista en enfermedades metabólicas del Medical Research Council, remarca en Science Focus que las calorías reflejan la cantidad y no la calidad de la comida.
Importancia de la proteína y la fibra
El papel de la proteína es central en el desayuno. No se trata únicamente de un nutriente para deportistas; también es fundamental en el control del apetito y la regulación de las hormonas que intervienen en la sensación de hambre y saciedad.
Según Yeo, iniciar la jornada con entre 25 y 30 gramos de proteína ayuda a disminuir los niveles de ghrelina (hormona que estimula el hambre) y a aumentar el GLP-1, asociado a la sensación de satisfacción. Esto contribuye a evitar excesos en comidas posteriores y reduce el deseo de consumir dulces o productos ultraprocesados.
Una revisión publicada en la revista Advances in Nutrition respalda que iniciar el día con un aporte de entre 25 y 30 gramos de proteína ayuda a regular las hormonas del apetito y prolonga la sensación de saciedad. Esto facilita el control de la ingesta calórica y apoya la pérdida de peso sostenida, confirmando el rol central de la proteína y la fibra en el desayuno.
Además de generar más saciedad, la proteína ralentiza la digestión de carbohidratos, estabiliza los niveles de glucosa en sangre y exige mayor gasto energético durante la digestión. Por esta razón, los expertos de Science Focus sugieren alcanzar entre 1,2 y 1,6 gramos de proteína por kilogramo de peso corporal al día, lo que equivale a unos 84 a 112 gramos para una persona adulta promedio.
Junto a la proteína, la fibra dietética resulta esencial para prolongar la saciedad y moderar el consumo total de calorías. Aunque la mayoría no alcanza los 30 gramos diarios recomendados, quienes lo logran suelen tener menor peso corporal.
La fibra soluble, presente en alimentos como la avena, las manzanas, las legumbres o las semillas de chía, es la más eficaz para mantener la plenitud, ya que forma un gel en el tracto digestivo y retrasa el vaciado del estómago.
La Cleveland Clinic recomienda que un desayuno enfocado en la pérdida de peso combine alimentos ricos en proteína y fibra, como huevos, yogur natural, pan integral y semillas, junto con frutas o avena. Esta combinación prolonga la sensación de saciedad y ayuda a evitar los antojos durante el día. La institución también sugiere reducir la presencia de productos ultraprocesados y bebidas azucaradas para mantener el equilibrio calórico y nutricional.
Otros componentes y el horario del desayuno
Sumar altas dosis de proteína y fibra no multiplica la sensación de saciedad. Science Focus destaca que existe un “techo de saciedad”: más allá de cierta cantidad de estos nutrientes, añadir más no incrementa el efecto de plenitud. Por eso basta con asegurar una buena ración de proteína o de fibra en el desayuno.
Respecto a los demás componentes de la dieta matutina, el debate entre carbohidratos y grasas pierde relevancia frente a los hallazgos actuales. Yeo explica que la diferencia clave está en la calidad, no en la proporción. Las grasas insaturadas de origen vegetal o aceites como el de oliva promueven la salud, a diferencia de las saturadas. A su vez, los cereales integrales resultan preferibles frente a los refinados o ricos en azúcares, tanto para el control glucémico como para la nutrición general.
La llamada crononutrición cobra protagonismo en las recomendaciones actuales. Desayunar temprano mejora el metabolismo y la regulación de glucosa, de acuerdo con la profesora Alexandra Johnstone, investigadora en el Rowett Institute de la University of Aberdeen. En un estudio con 30 voluntarios, quienes concentraron más calorías en el desayuno experimentaron menos apetito a lo largo del día y evitaron tentempiés ricos en grasas o azúcares.
Johnstone advierte que regímenes como el ayuno intermitente, donde se omite el desayuno, pueden lograr una reducción calórica, pero no son óptimos en el control del hambre ni en la gestión de la glucosa. Recomienda preferir desayunos completos y extender el ayuno nocturno, en vez de saltarse la primera comida del día.
Variedad, ejemplos y recomendaciones prácticas
La variedad en los ingredientes del desayuno es otra recomendación respaldada por los expertos. Yeo apunta que alternar tipos de proteína, fibra y otros nutrientes amplía la gama de compuestos positivos para el organismo y sostiene el interés en la dieta. Esta diversidad potencia también la salud de la microbiota intestinal y favorece la adherencia al cambio de hábitos.
Según lo recogido por Science Focus, los desayunos ricos en proteína que facilitan la pérdida de peso deben incluir alimentos como huevos (cocidos o escalfados), yogur natural, pan integral, semillas y legumbres. Complementar con fibra dietética procedente de avena, frutas o semillas de chía, así como incorporar grasas insaturadas, ayuda a mantener la saciedad y estabiliza el metabolismo.
No existe un desayuno infalible para todos los casos. Lo esencial es optar por opciones que proporcionen energía real, promuevan la sensación de saciedad y permitan cumplir el objetivo calórico diario.