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Cómo manejar las conductas desafiantes de los niños

Una experta en desarrollo infantil y crianza revela cómo afrontar los problemas de comportamiento de los hijos en tiempos de hábitos cambiados.

Los problemas de conducta de los niños han aumentado en pandemia debido a las horas que los hijos pasan dentro del hogar como consecuencia del coronavirus. En paralelo, los adultos deben lidiar con las responsabilidades domésticas, el homeoffice, la tarea de los chicos y, poco a poco, van sintiendo el cansancio y perdiendo la paciencia. Saakshi Singla, experta en desarrollo infantil y crianza de los hijos, escribió un artículo -publicado en ETimes-, en el que revela cómo manejar los comportamientos desafiantes de los niños (sobre todo los berrinches, la ansiedad y las crisis nerviosas) sin perder la cordura.

Para la especialista, los padres -ante esos comportamientos- necesitan cambiar la perspectiva para mirar qué pasa o qué hay detrás de la mala conducta de sus hijos: “Debemos recordar que nuestros hijos pueden estar pasando por un momento difícil en lugar de hacernos pasar un momento difícil a nosotros. No es que tienen una venganza personal contra nosotros o que nos hagan la vida difícil, pero simplemente no están en el mejor lugar o momento de sus vidas”, sostuvo.

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En ese sentido, Saakshi Singla explicó que es importante que “los padres mantengan la cordura a través del cuidado personal e inviertan en sus propias habilidades de autorregulación, ya que nunca podrán derramar amor en sus hijos con el corazón vacío”.

Algunas sugerencias

  • Veamos el comportamiento de nuestros hijos como datos.
  • Llevemos nuestra curiosidad a las necesidades que subyacen a los comportamientos negativos de nuestros hijos.
  • Dediquemos unos minutos a asimilar esto, ya que cambiará las reglas del juego y ayudará a disciplinar y guiar a nuestros hijos de manera mucho más eficaz a través de la disciplina positiva.

“Un comportamiento a menudo no es lo que parece. Al igual que un iceberg, lo que está a la vista es un conducta negativa, pero lo que hay debajo de la superficie está oculto debajo de las capas. Por ejemplo, un niño que se porta mal puede tener hambre o estar enojado por no haber satisfecho sus necesidades, puede tener sueño, puede estar preocupado por el estrés ambiental o exhibir algo de la ansiedad de los padres que se le ha transmitido. Es posible que tenga problemas de autoestima o no se sienta validado. Tal vez, se sienta ignorado o necesite conexión, atención y requiera una sensación de seguridad”, dijo.

En esa misma línea, profundizó: “Este cambio de perspectiva de la crianza nos recuerda que el comportamiento es en realidad comunicación, y nuestros hijos están tratando de comunicar sus necesidades a través de él. A veces, cuando nos enfrentamos a problemas de conducta, cometemos el error de etiquetar a nuestros hijos como traviesos, irrespetuosos, malos, difíciles, pegajosos, quejumbrosos, etcétera. Por lo tanto, sigamos recordándonos que la mala conducta es un conjunto de datos importante que ayuda a nuestros hijos a expresar una necesidad subyacente que los padres deben satisfacer”.

Qué significan en realidad las malas conductas de los hijos

  • Un niño que hace una rabieta no está mal, pero está asustado.
  • Un niño que no quiere dormir en su propia habitación no está tratando de molestar a sus padres, sino que busca consuelo ante la ansiedad y las preocupaciones.
  • Un niño llorón no molesta a sus padres porque quiera, solo necesita dormir más o tiene hambre.
  • Un niño en edad preescolar que golpea a su hermanito no es un monstruo, pero se siente solo y necesita desesperadamente una conexión.
  • Un niño pequeño que arroja cosas o deja caer su leche repetidamente, está explorando o tratando de comprender los límites.

En referencia a lo anterior, la especialista concluyó: “Ahora que entendemos que debemos ser conscientes de lo que hay debajo de la superficie y satisfacer las necesidades en consecuencia, hablemos de cómo esta nueva perspectiva puede ayudar a los padres a cambiar la forma en que disciplinan a sus hijos. Para esto, es necesario decodificar los patrones de comportamiento difíciles y buscar soluciones”. Y añadió: “Comportamientos molestos como llantos de irritación, arrebatos, rabietas, burlas hacia otros, arrojar cosas, golpear a los hermanos, etcétera, son a menudo conductas de búsqueda de atención y conexión que necesitan amor y cuidado por parte de los padres”.

Estrategias para manejar las emociones y los comportamientos difíciles

  • Validá en primer lugar los sentimientos de los niños en lugar de ignorar el comportamiento. Verbalmente, decí, por ejemplo: “Estás tirando tus juguetes al suelo, parece que estás muy enojado”.
  • Hacé que tu hijo vea que sentís empatía y que sepa que estás preocupado/a. Decí, por ejemplo: “Lamento ver que estás molesto en este momento”.
  • Brindá opciones sobre cómo atenderlos haciendo gestos positivos como golpearle suavemente su hombro o pedirle que te cuente qué le pasa.
  • Asegurate de elogiarlos por sus comportamientos positivos. Por ejemplo: “Gracias por ayudarme a limpiar tu habitación”.

“Con la llegada del COVID-19, aumentaron las conductas de ansiedad de los menores como aferrarse a los padres, frustrarse fácilmente, llorar, quejarse y sentirse abrumados. Durante estos tiempos difíciles, es cada vez más importante enseñarles a los niños el entrenamiento emocional y ayudarlos a exteriorizar sus sentimientos y a cómo regularlos”, precisó.

Algunas soluciones propuestas por la especialista

  • Ayudar a los niños a etiquetar las emociones con respecto al COVID-19 y a verbalizar diciendo: “Parece que tenés miedo. Decime cómo te sientes”.
  • Recordá primero conectarte, darles un abrazo y animarlos a nombrar lo que sienten. Luego, ayudá a controlar la ansiedad generada por la pandemia. Por ejemplo, decí: “No te preocupes, es el trabajo de los médicos y de los adultos resolver este problema y el trabajo de los niños es jugar y divertirse. Estamos aquí para mantenerte a salvo”.
  • Recordales las cosas que pueden hacer para mantenerse saludable, como lavarse las manos y permanecer adentro.
  • Preparate construyendo un cuadro de rutina con los niños. Hacé una representación visual y pegala en la heladera. Incluí actividades interesantes que ayuden en el desarrollo general.
  • Dales a los niños una sensación de control. Deciles que todavía tienen el dominio de las cosas y que pueden elegir

“Este también es un momento difícil para los padres y la gestión de los niños junto con el trabajo desde casa y las responsabilidades adicionales de cuidado pueden ser difíciles y agotadoras. Por lo tanto, es importante que los adultos promuevan su autocuidado, la autorregulación y tengan compasión por ellos mismos. Sigamos recordándonos a nosotros mismos que cuando los niños exhiben un comportamiento desafiante, la mayoría de las veces no están tratando de hacernos pasar un mal rato. En cambio, ellos mismos están pasando por un momento difícil, pero no tienen el vocabulario adecuado para expresarse o no tienen habilidades de regulación. Los niños en realidad buscan un lugar seguro en los adultos, donde los padres tienen la responsabilidad de descifrar qué necesidad, dolor o ansiedad hay detrás de los comportamientos desafiantes de sus hijos y brindarles el apoyo correspondiente”, concluyó.

FUENTE: TN