Para Gunster, el método omdenken “es una forma de pensar y hacer que un problema se convierte en una posibilidad o en una oportunidad”. El autor creó el término omdenken o pensar al revés, para mostrar el arte de dominar la vida, simplemente, al transformar la forma en la que la miramos. Antes de empezar a escribir su libro, recopiló miles de historias en las que un problema se transformaba en una posibilidad. Al estudiar todas esas vivencias, comprendió que, si uno no mira los problemas de una manera “sí, pero”, es decir, con la mirada en lo que no se puede hacer, sino que lo hace en plan “sí, y”, o sea, mira lo que se puede hacer, muchos pueden transformarse de repente en posibilidades y oportunidades.
En qué consiste pensar al revés
La base de la filosofía omdenken es pensar al revés. Para conseguirlo, basta con cambiar el modo de afrontar las situaciones a las que nos enfrentamos en el día a día. La clave es pensar en posibilidades que nos surgen al encontrarnos con ellas. Por ejemplo, si se nos cae el pelo, lo podemos convertir en una tragedia, pero el escritor propone otra opción, “puede que se te ocurra abrazar la calvicie como moda”.
Como referentes apunta a Michael Jordan, Andre Agassi, Dwayne Johnson, más conocido como La Roca o el personaje de ficción Walter White, de la mítica serie Breaking Bad, que interpretaba Bryan Cranston. Pero también señala que “hay mujeres increíbles que han lucido este look”. Como Jada Pinkett, Nathalie Portman, Amber Rose o Sinead O’Connor. “Todas ellas se mostraron calvas, pero no por ello estaban menos atractivas. Al contrario”, destaca el autor. Lo que hicieron, señala, fue que, en vez de ver la falta de pelo como un contratiempo, la convirtieron en una parte integrante de su imagen o, mejor aún, en su marca. “Las que tenían calvicie no solucionaron su caída del cabello, no intentaron dejarla pasar o simplemente observarla impotentemente: le dieron la vuelta”, dijo.
Cuando dejamos de pensar demasiado en modo oscuro, empezamos a pensar al revés, un mundo de posibilidades se abre ante nosotros. Como comenta Gunster, cambiar de perspectiva nos ayuda a ver los problemas de una forma diferente, más ligera, más creativa. Y por problemas se refiere a todo tipo de situaciones, en el sentido más amplio de la palabra, que se pueden encontrar en las áreas de relaciones, paternidad, emprendimiento, medio ambiente, felicidad, éxito. “Como fundador de omdenken, me planteo cada problema como una posibilidad sin embalaje”, dijo.
En su opinión, los problemas suelen generar frustración. Pero incluso a eso lo ve como algo positivo, ya que, recalca que es “energía en bruto”. Por eso, recuerda que se puede transformar la forma de ver las cosas. “Cuando examinas con la filosofía omdenken todo lo que te enfada, entristece o decepciona, hay que ver cómo podrías utilizar esa frustración como energía creativa”, indicó.
Qué pasos seguir para empezar a pensar al revés
El fundador de la filosofía omdenken sabe lo que es cambiar, ya que, tras estudiar en la Academia de Teatro de Utrecht, trabajó como director y escritor teatral. Sin embargo, desde 2001, con su equipo, ofrece talleres sobre omdenken y dio algunos pasos que pueden llevarse a cabo:
Comenzar de menos a más. Para iniciarse en el arte de pensar al revés, sugiere “empezar con problemas más pequeños y luego explorar cómo se puede dar la vuelta a los más grandes”.
Usar el humor y relativizar. El principal consejo que da Berthold Gunster es “que aborden cada problema con curiosidad, humor y una buena dosis de relativización”.
Fijarse sólo en lo que podemos cambiar. El primer paso de omdenken es “aceptar lo que no puedes cambiar”, recuerda el autor. “Si llueve, llueve y no hay nada más que puedas hacer al respecto. Puedes quejarte, pero quejarse de la lluvia no hará que la lluvia desaparezca. La realidad suele ser más fuerte que nuestra voluntad”.
Hacerse la pregunta clave. Una de las partes centrales de la filosofía omdenken es señalar que, tal vez, el problema al que nos enfrentamos es justo lo que necesitamos. “Tras aceptar lo que no puedes cambiar, hay que fijarse en aquello sobre lo que sí tenemos influencia y hacernos la que llamo ‘la pregunta milagrosa’: ¿Y si el problema es la intención?’”, dice el escritor, “porque, a veces, el problema puede convertirse de repente en la intención. Hazte esta paradójica pregunta y luego explora lo que ocurre en tu cerebro”.