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Cómo acompañar a los adolescentes en época de pruebas

En unas semanas más, los estudiantes podrán disfrutar de las tan ansiadas vacaciones. Previamente, se enfrentan a la última evaluación del año escolar.

Se acerca fin de año y la tensión se acumula alrededor de las materias que nuestros hijos deben rendir. ¿Aprobarán en diciembre o aparecerá en el horizonte el fantasma de marzo? ¿Qué hacer? ¿Dónde ubicarnos? ¿Cómo ayudarlos?

La familia es un equipo, estamos todos en el mismo barco y si a uno de sus tripulantes le va mal, nos va mal a todos. Sabemos que así no llegaremos a buen puerto. Esta reflexión tan obvia encierra, sin embargo, algunos puntos importantes.

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Primer Consejo

Será imposible evitar (sencillamente porque somos humanos) una reacción indignada que incluya reproches y reclamos sobre lo “no hecho” durante el año: “Y ¡era lógico que tuvieras muchas materias bajas si estabas todo el tiempo con la Play y los jueguitos! Te lo dije mil veces, pero no escuchas, etcétera, etcétera”.

Por favor: ya que esta reacción será imposible de evitar, que por lo menos dure el menor tiempo posible. Porque estar horas y días repitiendo un mantra sobre aquello que tendría que haber sido y no fue, solo nos hace desgastar energías inútilmente.

Segundo Consejo

Será mejor reordenar las energías y “armar equipo” elaborando juntos un plan de estudios real, concreto y posible. Diagramar temas por días y así cubrir el programa a estudiar con un esquema claro hasta el día del examen.

Puede incluir ayuda extra en materias que así lo requieran (profesores/as particulares, amigos/as, compañeros/as de clase, parientes), también podemos estar presentes para ayudar a resumir, para extraer conceptos centrales de un tema o tomar lecciones orales.

Esto es fundamental porque evita dejarlos solos y agobiados (es muy común que se sientan así).

Tercer Consejo

Prohibirles salidas, prácticas de deportes o cualquier otra distracción solo empeorará el panorama porque fomentaremos su rabia y malhumor.

En cambio, poder planificar juntos un equilibrio entre tiempo de relax y tiempo de estudio será una forma más madura de encarar los compromisos.

¡Así estará mucho mejor dispuesto para enfrentar sus responsabilidades!

Cuarto Consejo

Tengan confianza en estos puntos porque he visto múltiples casos en que se han revertido los rumbos de colisión y se ha salido con éxito evitando materias desaprobadas e incluso amenazas de repetición de año.

Quinto Consejo

Por último y más importante aún será que el o la protagonista de esta historia hayan podido comprender la lección a futuro para que en el próximo año puedan cambiar ciertas conductas negativas y así llegar a fin de año con una mayor dosis de tranquilidad.

Sin duda, como familia habremos dado un gran paso transformando una adversidad en aprendizaje.

(*) Adriana Grande (M.N. 58.804) es médica (UBA), psicoanalista y miembro de APDEBA (Asociación Psicoanalítica de Buenos Aires) e IPA (Asociación Psicoanalítica Internacional). Se especializa en vínculos padres-hijos.

FUENTE: TN