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Perdió la visión de un ojo en una agresión escolar y hoy reflexiona sobre el bullying

La joven, a poco de recibirse de abogada y en el Día Internacional contra el bullying, recordó aquella tarde en la que fue agredida por una compañera y que le costó la visión de uno de sus ojos.

“Los niños reflejan lo que viven”, dice una frase que se repite en redes sociales y que hoy, 2 de mayo, Día Internacional contra el Acoso Escolar toma fuerza y le da sentido a los graves casos de violencia escolar que se viven diariamente en el mundo. sanjuan8.com, habló con Florencia Merino (22), aquella adolescente que en el año 2013 fue agredida por una compañera y perdió la visión de su ojo derecho.

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Florencia a través de su padre, Fernando Merino, accedió a visitar la redacción de este diario y contó a 9 años de aquel violento episodio cómo es vivir sin un ojo y lo que piensa sobre el bullying.

“En ese momento tenía 13 años y no entendía la dimensión de lo que me pasaba. Pero, una vez que lo veo desde afuera puedo comprender que me pasó algo re grave y que no le debe pasar a nadie, sobre todo porque me condenó de por vida a ver con un solo ojo y hasta el día de hoy tengo secuelas físicas. Padezco de dolores de cabeza y voy de manera cotidiana al médico para ver si me puede operar”, expresó en la primera parte de la entrevista.

Es que aquella siesta del 1 de agosto, en el aula de segundo año de la división A, del colegio Dante Aligheri, Florencia nuevamente fue agredida de manera física por una compañera que la acosaba desde hacía tiempo. Cerca de las 16 horas, esa adolescente que antes le había cortado el pelo y empujado de las escaleras le arrojó un transportador que golpeó de lleno su ojo derecho y cambió para siempre la vida de Flor y de su familia.

Flor y Fernando Merino.jpg

“Recuerdo todo lo que pasó aquella tarde, pero tengo flash back. Por momentos olvido algo, pero luego lo recuerdo. Fue un día muy difícil, eterno. Recuerdo a los médicos, la operación ver a mi familia llorar”, relata tranquila junto a su padre que por momentos se emociona y deja a la luz, el dolor de tener a una hija que sufrió bullying.

Actualmente Florencia estudia abogacía en la Universidad Nacional de San Juan y entre pregunta y pregunta cuenta que ese grave episodio hizo paradójicamente que encuentre su vocación en las leyes. “Antes de ese golpe quería estudiar medicina como mi abuelo, pero desde ese día no soporto los vacíos legales ni las injusticia y hoy estoy en una carrera hermosa”, añade mientras aclara que era una chica tranquila y que no se defendía para no generar problemas en el ambiente.

Aunque antes de ese 1 de agosto pudo poner en palabras que era acosada y golpeada por una compañera que además se burlaba constantemente de ella. “Tenía confianza plena con mis padres, pero fui discreta en decirles que tenía una compañera que me molestaba. Aunque mis padres ya habían hablado con su familia y no pasó nada”, detalla a la perfección mientras Fernando agrega que tuvo la oportunidad de charlar en buenos términos con la madre de la agresora, pero negó que su hija fuera una adolescente conflictiva.

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Es que tanto la mamá como el papá de Florencia intentaron poner sobre aviso a la familia de la adolescente y a la escuela. Pero, como suele pasar en estos casos no se aplicó ningún tipo de protocolo y por todo lo contrario, la familia de Flor fue tildada de conflictiva.

En cuanto al acoso escolar, Florencia lo define como “una anomalía normalizada” y reflexiona que las escuelas deberían tener psicólogos por cada curso y que concienticen sobre el acoso. “Esas conductas se aprenden en la casa”, añade.

Otro punto que agrega en cuanto a los niños y niñas que sufren bullying es que no se los trate como enemigos: “Al que sufre bullying hay que acogerlo y al que molesta tratarlo con profesionales”.

“Es importante que se solicite ayuda efectiva y que hablés con tus padres. Yo mismo me oprimía y si son menores es importante buscar a alguien que reaccione de manera directa”.

Florencia merino y Fernando Merino.jpg

Respecto a las secuelas que le dejó aquella agresión, especificó que en el plano familiar aun ve la melancolía que manejan sus padres. “Cuando pienso en ese día me enojo porque para ella fue solo un mal trago, un mal año. Pero para mí fue un mal trago para toda la vida. Físicamente me condicionó a ver con un solo ojo y hoy tengo que explotar mi ojo izquierdo y mi visión se va deteriorando por el sobreesfuerzo que hago a diario”, finalizó.

Hoy Florencia se encuentra cursando el quinto año de la carrera Abogacía y espera poder recibirse en el 2023 y así poder ayudar a quienes atraviesan situaciones de injusticia.

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Datos oficiales sobre bullying: seis de cada diez alumnos de la secundaria identifican discriminación o haber presenciado escenas de “discriminación por alguna característica personal o familiar, ya sea religión, orientación sexual, nacionalidad, etnia o características físicas”. Esta misma pregunta se realizó a los estudiantes de escuelas primarias, donde el porcentaje que respondió haber presenciado situaciones de discriminación baja al 55 por ciento.

Las únicas dos situaciones que se dan con mayor frecuencia en la escuela primaria son “molestar a los que les va mal o repitieron” y “molestar a los que se sacan buenas notas”.

Además, poco más de la mitad de los estudiantes secundarios (54%) respondió que entre ellos se insultan, amenazan o agreden por redes sociales con algún tipo de frecuencia. Este mecanismo fue identificado por un 82% de los directores, aunque sólo un 35% de los directivos consideró que la institución cuenta con herramientas para afrontar situaciones de acoso u hostigamiento a través de redes sociales.

Dedicado a las niñas, niños y adolescentes que fueron víctimas de bullying.