Sobre quién puede realizar la poda, Peñalva explicó que, si bien existen particulares dedicados a esta tarea, deben estar capacitados y ajustarse a lo que indica el permiso. “Muchas veces por la alta demanda lo hace cualquiera, y eso genera problemas directos en el árbol”, advirtió.
La ingeniera explicó que una poda incorrecta afecta la fisiología del árbol: “Las hojas son el elemento vivo donde se produce el alimento. Si eliminamos esa fuente, debilitamos su crecimiento normal”.
Consultada por la situación hídrica, Peñalva reconoció que la sequía prolongada representa un desafío. “Es preocupante, pero estamos a tiempo de mejorar el sistema de riego, trabajar sobre las acequias y que el árbol pueda absorber el agua correctamente”, detalló. Según explicó, muchas acequias “al no estar perforadas en su base, impiden que el agua infiltre y llegue a las raíces”.
Respecto al plan de forestación, Peñalva contó que acaba de cerrarse la etapa para proyectos municipales y ahora se abre la convocatoria para ONG, clubes e instituciones que quieran forestar en zonas urbanas. “Es importante elegir especies recomendadas para nuestro clima y no plantar solo porque algo se ve lindo en otra provincia”, señaló.
En cuanto al censo de árboles, informó que desde 2021 se trabaja en mejorar la base de datos georreferenciada para tener números reales: “Cuando estén corregidos y adaptados esos datos, podremos publicarlos”.
Finalmente, la ingeniera subrayó la importancia de que la sociedad entienda que “el árbol es quien más sufre” cuando se lo interviene sin planificación y pidió responsabilidad a todos los actores involucrados: vecinos, municipios y podadores.