Marcelo Orrego una vez que terminó el paro de este último miércoles encabezado por la Uocra levantó el celular y le agradeció el gesto dispensado a este profesional polirubro de la política local que puede cruzar la plaza 25 de Mayo del brazo de los dos ex gobernadores de su partido sin despeinarse. El líder del sindicato de la construcción le brindó un modesto, pero significativo acto partidario que le vino como anillo al dedo. Le agregó envergadura política y hasta le tiró un centro a la cabeza.
Una acotación que no está por demás remarcarla, salvo algún afiebrado que ande suelto por ahí, nadie tiene intenciones de alterar lo que marcaron las últimas elecciones. Existe un gobernador y un presidente en funciones que ganaron a partir del voto popular y Cabello lo sabe.
La democracia funcionó como debía ni siquiera hubo necesidad de aplicar ningún protocolo antipiquete. El diputado por Unión por la Patria tuvo la libertad de manifestar su pensamiento ante un público para nada cautivo y que escuchó lo que vino a escuchar.
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La Argentina está en riesgo desde hace un buen tiempo. Los datos sociales son por demás elocuentes. Algunos de los sectores participantes al acto pueden corroborarlo. Para poner en contexto, la sociedad argentina padece de un 44% de pobres por ingresos y 8,5% de indigentes. En diez años ha crecido en más de 15 puntos porcentuales la pobreza. Una parte de estos nuevos pobres son clase trabajadora de sectores medios y populares vulnerables a las crisis, a la falta de trabajo y a la inflación. Sólo en el 2022 el 40% de los hogares argentinos recibió alguna asistencia social.
Tanto la inflación como el aumento de la pobreza son emergentes de problemas mucho más cruciales. No es el aumento de los precios sino la no creación de nuevos empleos, el deterioro de los existentes y la caída de las remuneraciones, lo que genera estos desequilibrios, y esto no solo por la puja distributiva en un contexto inflacionario, sino debido a la falta de inversiones que multipliquen la demanda de empleos.
En los últimos tiempos la demanda agregada de trabajo lo autogenera la economía informal de subsistencia o la llamada economía social, que se caracteriza de baja productividad económica, pero sí de alta productividad social para los sectores más pobres.
Pero vamos a la parte central del discurso de Cabello que sin evaluar su relevancia al menos entretuvo a la tribuna. Para resistir a los embates de Milei, llámese DNU o Ley Ómnibus, están nuestros representantes legislativos discutiéndolos desde hace semanas, las diferencias como corresponde a una democracia que funciona, se intenta acordar primero y luego se terminan dirimiendo a través del voto. Así que listo el pollo y pelada la gallina, estimado diputado provincial.
Con lo de la patria no se vende, como consigna marketinera está buena, se hace interesante señalar algunos puntos. El primero que acuñó esa frase fue Francisco en vísperas de la celebración por los 200 años de la independencia de la patria. El foco estaba puesto en defender la patria ante todo tipo de colonización, a la cultura del descarte, a exhortar a los jóvenes a soñar por un mundo mejor, a solidarizarse con los que sufren y los desposeídos, al sueño de la patria grande que soñaron San Martín y Bolívar.
Desde lo estrictamente práctico “la patria no se vende” no tiene ningún sentido. Por otro lado, ¿Qué se supone que estaría en venta? ¿Quién lo compraría? ¿Y a quién?
El Kirchnerismo y la izquierda suponen que el gobierno va en contra de los intereses nacionales. De allí surge este slogan político que apunta a que caiga el proyecto legislativo del presidente Milei.
Hay que señalar que el sindicalismo, aun desgastado, tuvo que mostrar cierta musculatura organizando este paro acotado y sin cerrar ninguna puerta. No quieren mostrarse como un vector de oposición frontal, la idea era no ser apurado por los sectores de izquierda. Lejos de haber sido un éxito, el paro evidenció la debilidad del peronismo. A tal punto que los sectores del transporte, como en otros tiempos, no estuvieron obligados a parar.
El sindicalismo sabe que por el momento no hay margen porque el fracaso del gobierno que terminó el 10 de diciembre está muy latente en la sociedad. Sectores peronistas y kirchneristas también lo saben aunque lo mantengan silencio.
Por último, la preocupación por la obra pública de parte de Cabello es obvia y legítima. Sabe que va haber menos fondos destinados al sector con el consiguiente impacto en sus trabajadores. Sobre el final quedó en la nebulosa a que quiso referirse Cabello cuando dijo que Orrego debería adaptarse a las circunstancias.
El sindicalismo sigue sin tener ganas de entender por qué gano Milei, dio la sensación que el líder de la Uocra San Juan sigue sin reconocer que la mayoría de la sociedad sanjuanina optó por darle la oportunidad al actual gobernador.
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