La imagen del yate “Bandido” navegando por el Mediterráneo es todo un símbolo para la feligresía de Unión por la Patria de la provincia inviable de Buenos Aires. En él quedo estampado uno de sus líderes políticos, el actual “Herminio Insaurralde” con su dama de compañía. La Salada, la timba y la vulgaridad del lujo son postales que nadie quería ver tan expuestas. Otro tanto ocurría con la justicia dilatando si abre o no el celular del puntero Chocolate, una verdadera caja de pandora o más bien una caja negra que provoca insomnio en los legisladores bonaerenses y en aquellos que contrataban sus servicios. Todo esto mientras el dólar blue pasaba la barrera de los mil mangos.
A todo esto, un nuevo personaje salió a la luz en el segundo debate presidencial apodado “Tongolini”. Ninguno de los presentes preguntó o explicitó por las andanzas de este pintoresco nuevo integrante de la farándula. Todo indica que es un gestor que facilita la entrada de mercaderías a través de la aduana a cambio de dejar el diezmo. Ya dábamos por hecho que la fe mueve montañas, en este caso nos desayunamos que también ayuda a llenar las góndolas argentinas.
Pareciera que ya nos hemos acostumbrando a cierto nivel de degradación en la relación de la ética con el manejo de los recursos públicos que no distingue banderías, aunque los dirigentes políticos en sus paseos por lo estudios de televisión sobreactúen que son distintos.
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Nobleza obliga una aclaración para aquellos compatriotas desprevenidos a esta altura del partido. No vamos a bordo del “Titanic” apenas vamos chapuceando en un bote de goma en medio de la marea. No hay que perder de referencia que un litro de nafta sale más barato que una botella de agua mineral. O que el kilo de pimiento morrón está en 2.400 mangos. Entre el dólar desatado y la inflación en suba, no ganamos para sustos. Esto sí que realmente no fue magia.
Y como ya estamos acostumbrados que un escándalo se tapa con otro escándalo mayor esta semana aprovechando la volada del billete verde mientras el Tigre y el León nos entretienen con sus ocurrencias, cueva va cueva viene, saltó la liebre en Estados Unidos que habría funcionarios del gobierno nacional y de la provincia inviable traficando dinero mal habido.
Los malos resultados de la economía son el principal impulsor de la candidatura de Milei por lo tanto esta semana se encargó de acelerar la crisis al expresar que el dólar tendría que estar más alto. Lo de que no había que renovar plazos fijos porque el peso es un excremento, no es ninguna novedad porque esto lo viene expresando desde hace tiempo. El tema es que ahora las posibilidades de llegar al sillón de Rivadavia son altas por lo tanto el daño que pueden producir sus declaraciones tienen otra contundencia.
No hay que olvidar que la mayoría de los argentinos cobran en pesos por lo tanto promover la destrucción de la moneda para ser más fácil implementar su idea sobre la dolarización además de mezquino conlleva cierta irresponsabilidad política. Obviamente este discurso económico al que apela el candidato apunta a querer ganar en primera vuelta. ¿Tendrá calculado los costos de su arriesgada estrategia?
Massa desesperadamente intenta lograr que la estampida del dólar se vaya frenando camino al 22 de octubre y que la debilidad política de su gobierno se oculte de cualquier manera aun apelando a una frase remanida en cuestión de crisis exclamando meter preso a los que especulen con el dinero de la gente.
En el medio de todo tendríamos que preguntarnos si tenemos conciencia de lo que ha hecho la inflación en la Argentina.
Esto de alguna manera explica como un candidato que tira temas tan fuertes, de alto costo social y estar cerca de ganar las elecciones generales, nos habla de lo enojados que pueden estar los votantes y del mérito del tipo de canalizarlos políticamente. Ojo que también nos habla de lo mala que tiene que haber sido la administración Fernández para llevar de candidato presidencial a su ministro de Economía.
Ahora no nos queda otra que ir a llorar al campito como decíamos en el barrio. Las bravuconadas de Milei nos pueden salir carísimo. Y este próximo martes 17 de octubre tendrá una particularidad, el pueblo no ira en busca de ningún líder. Solo hay margen para apelar a la mística de su verdadero líder para ver si puede ayudar a salvar las papas.