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Cómo habrá sido la apuesta del gobierno nacional con Argentina Week que la Casa Rosada se quedó casi vacía en la semana. Guardia mínima y con la atenta mirada de la hermana presidencial desde el exterior. La comitiva que acompañó al Presidente fue la más grande de la era de Milei. La Argentina necesita mostrarse mas pro inversión que nunca y el escenario que se planteó en Estados Unidos fue un fiel testigo para la ocasión. Los grandes inversores conocen de los vaivenes que el país padece desde hace décadas. El gobierno tuvo que esforzarse en traducir sus promesas a futuro; equilibrio fiscal, bajar impuestos, profundizar el proceso desregulatorio, abandonar la práctica de darle a la maquinita para tapar déficits, concretamente previsibilidad y confianza. No será sencilla la tarea, pero el Presidente se encargó de enfatizar que el modelo exportador es el faro. En los empresarios argentinos y por parte de los inversores, de los que ya están o podrían llegar, el entusiasmo fue predominante. Algún perspicaz diría que el hecho de mirar al país desde la distancia hace olvidar los obstáculos internos, pero lo cierto es que mirando a lo que está sucediendo en otras partes del planeta, las oportunidades para la Argentina pueden ser favorables.

El acompañamiento de los gobernadores, once en total, habla de un consenso político que para los posibles inversores se hace fundamental. Si fueron solo buenas intenciones lo visto y escuchado en el exitoso evento, en principio por su gran convocatoria, está por verse con el correr del año. Se planteó en los intermedios de cada disertación la disyuntiva, que se asemeja al cuento del huevo o la gallina, y es si este encuentro se debería haber hecho en otro momento y no ahora que a la economía todavía le cuesta despegar. Para despejar especulaciones, hay una respuesta muy cortita y es que la política marca los tiempos y los logros políticos para el Gobierno llegaron hace poco, con el resultado de la elección de medio término y los provenientes desde el ámbito legislativo favorables. Uno entiende que para cierto sector del círculo rojo, la realidad solo pasa por los buenos aires que vienen desde el exterior y tienden a desdeñar los tiempos políticos que se van creando al andar en un país que sigue engrampado en una profunda polarización. No todo es marketing, los dueños del dinero antes de encarar sus inversiones miran qué proyecto de país hay detrás. Los inversores estratégicos buscan garantías a largo plazo. Los antecedentes del país en este aspecto no suman. Y de paso, como para terminar también con la discusión termo sobre las cualidades del RIGI que justamente vienen a equiparar dicha falencia. Los gobernadores tuvieron la oportunidad de experimentar de manera directa cómo atraer el interés de aquellos inversores de la economía real sobre todo de aquellos sectores como la minería y la energía. Marcelo Orrego particularmente, San Juan concentra el 65% de los proyectos adheridos al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones. Si hay que destacar un mensaje que tanto el gobierno nacional y los gobernadores presentes (mas allá de las diferencias partidarias) hicieron circular en el marco de la Argentina Week, fue que además de mostrar las bondades que ofrece el país para invertir, era marcar la diferencia con las promesas del pasado sustentadas en las condiciones que se establecieron para garantizar la seguridad jurídica que puedan sostener el desarrollo del país para que las empresas concreten sus inversiones.

También en el evento pasaron otras cosas. Del elogio de los empresarios con el resultado del evento al malestar por el discurso ofrecido por parte del Presidente con el agravio a algunos de sus integrantes. Milei subió al ring a la UIA y AEA, polarización y alineamiento total que obligó a la central industrial a sacar un duro documento manifestando su profunda preocupación, y a su vez advirtiendo: "La Argentina está trabajando para volver a ser un país que atraiga inversiones externas e internas. En ese proceso, los inversores observan no solo las oportunidades económicas, sino también la calidad de la convivencia democrática, el respeto institucional y el clima de negocios que ofrece un país. Las descalificaciones públicas hacia quienes producen y generan empleo no contribuyen a consolidar ese camino".

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Nobleza obliga, no está de más remarcar que nadie decide una inversión de millones de dólares por un discurso y una presentación. Digo, porque a la hora de rasgarnos las vestiduras somos unos campeones. Se mostraron proyectos por más de 16.000 millones de dólares y las potenciales inversiones vendrán o no después de realizar sus análisis puertas adentro por parte de las empresas. Desde luego, ojalá que vengan, esto sería lo más importante, más allá que un discurso fuera de lugar.

La otra, y no deja de tener la misma importancia, es que en la Argentina actual a la relación entre las provincias y la Nación cuando se discuten las proyecciones económicas ya no se definen solo en el terreno ideológico. Se definen en uno mucho más pragmático y es el de las inversiones, las reglas de juego y la negociación política. La foto que circuló a la finalización del evento entre el Presidente y un grupo de Gobernadores, en la que faltaron algunos, lo que hay que tener en claro es que lo importante al final de cuentas es la película. La política argentina tiene que empezar a marcar distancia de lo que significa el fulbito para la tribuna de contribuir a la construcción de un proyecto de país.

Un comentario final, lo ocurrido con la discusión sobre la utilización de la infraestructura eléctrica provincial ojalá sirva de experiencia para el sector minero que se le hace más fácil si las reglas de la economía o de los negocios se la discuten primero antes de que trasciendan o se planteen. Y si se acuerdan mejor, seguramente el tablero de la industria minera en San Juan tomará mayor envergadura si se privilegia la obligación de ser prolijos a la hora de las definiciones en las reglas de juego.