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La buena noticia es que está por finalizar una campaña electoral que duró ocho meses. La mala es que a partir de ahora se viene un lindo sacudón. Con lo cual hay que estar cerca de algún palenque para poder rascarse.

Somos muchos los que sabemos que salga pato o gallareta este domingo, la cosa va a seguir difícil por un buen tiempo. El sueño de la clase media, tal cual lo conocimos, según reza aquel tango que cantaba el Polaco Goyeneche “como esas cosas que nunca se alcanzan”, guarda en el imaginario el recuerdo de lo que alguna vez fuimos.

Esta es la contracara de lo que se estuvo vendiendo en esta campaña electoral, como caramelos de madera en relación a la situación de peligro que podríamos atravesar si votamos a uno u otro candidato. Hay que decirlo sin temor, somos nosotros los que ya estamos en peligro.

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Terminada la gran caravana política lo que queda es una sociedad que se ha ido empobreciendo y, paralelamente, la devaluación de la política que se ha llevado de la mano a la moneda argentina. Los dos candidatos en condiciones de ocupar el sillón de Rivadavia, por razones distintas, no despejaron las dudas sobre los problemas existentes en caso de llegar a ganar. Sea el caso de que resulte Milei, un horizonte a lo desconocido, o en el de Massa, un presente conocido de una gestión económica desastrosa del gobierno que integra. No está de más referirse a lo que sucede institucionalmente, aunque el germen venga de tiempo atrás, también han sufrido una degradación considerable. Para muestra basta un botón. Hace un año, Alberto Fernández en relación al espionaje ilegal señalaba que su gobierno era distinto al gobierno anterior. No tenemos presidente para responderle, pero no solo no cambió nada, sino que la situación se agravó. La herencia calamitosa en todo sentido que ha tenido que sobrellevar Massa en la campaña se compensa en parte por el tamaño de sus ambiciones políticas.

En el “debate del Gran Hermano” ninguno de los dos participantes habló de lo que la mayoría de los televidentes estuvo esperando. ¿Qué van hacer con la catastrófica economía que van a recibir? No está de más recalcar que uno es economista y el otro ministro de economía.

Saliendo del chicaneo vamos a lo importante. Los ciudadanos de a pie y la economía del país estábamos necesitando saber cómo se hará la dolarización, la eliminación del Banco Central, la creación de dos millones de puestos de trabajo o la duplicación de las exportaciones. Massa y Milei llegan a esta instancia final con enormes dificultades para delinear el futuro si les toca gobernar. Las exigencias son tan altas que todas las decisiones estratégicas vienen siendo postergadas hasta hoy a la noche.

En medio del frenesí político que se vivirá este domingo, el protagonista de la noche, con ganador de por medio, será el dólar. Ya no solo estaremos hablando dónde hay un dólar sino a qué precio lo vamos a tener prontamente. Lo apocalíptico de que si gana uno se vienen veinte años más de Kirchnerismo o si gana el otro el país volará por los aires en pocas semanas, ambas son falsas o evitables.

Ojalá el que gane invite a un amplio diálogo para poder encontrar consensos que permitan desarrollar al país. Un tremendo desafío para una dirigencia política que se acostumbró a no ver más allá de su propio ombligo. Con la sociedad partida al medio no podemos continuar, una parte tendrá que empezar a dialogar y acordar con la otra.

La historia vuelve a repetirse como en el 2015, solo restan veinte días para armar el gabinete, trazar una hoja de ruta y salir a la cancha.

Lo novedoso es que ahora los dos candidatos están dispuestos a reinventar las fuerzas políticas que tienen atrás o por lo menos, es lo que han venido manifestando. Massa ha planteado un gabinete políticamente amplio bajo su tutela, es decir Unión por la Patria a su imagen y semejanza. Milei centralización de poder con gabinete reducido, una Libertad Avanza sin coalición, pero con influencias de Mauricio Macri.

Una ilusión de una reconstrucción de la identidad por ambos lados. ¡Hagan sus apuestas!