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La Justicia le cerró la puerta al asesino de María Pérez y no habrá nulidad

La defensa había solicitado la nulidad del proceso por considerar que la investigación tuvo "errores procesales". Sin embargo, el Tribunal confirmó la sentencia.

La Justicia desestimó el pedido de la defensa de Cristian Miguel Di Carlo (36) de anular el proceso judicial en su contra por el femicidio de María Pérez.

Esto es porque intentó evadir la condena argumentando fallas en el proceso de investigación primaria que lo perjudicó en primer término. El 8 agosto pasado, ingresó al Tribunal de Casaciones su solicitud para lograr la nulidad de la causa. Esta instancia fue meditada y estudiada por los jueces: Adriana García Nieto, Marcelo Jorge Lima y Daniel Olivares Yapur, quienes resolvieron que no le darían lugar a su reclamo.

En efecto, expresaron el resultado de su votación: "El Tribunal resuelve: I). Rechazar el recurso de casación articulado por la Defensoría Oficial N° 15 a favor de Cristian Miguel Di Carlo. II). En consecuencia, confirmar las sentencias dictadas en su contra en fecha 16/8/2022 y 27/12/2022 que han sido referenciadas. III). Disponer se protocolice la presente, se notifique a las partes actuantes y oportunamente se remita el legajo a la Oficina Judicial Penal a sus efectos".

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Aunque las pruebas fueron contundentes, ya que se encontró el ADN de Di Carlo en la escena del crimen, la defensa sostiene que hubo dos medidas dictadas por el Ministerio Público Fiscal, representado por Renato Roca, que incumplían con los principios que marca el Código Penal. El primero tiene que ver con la extracción de ADN que se le realizó en medio del desconcierto a los vecinos, pero bajo el título de voluntario y testimonial. "Según la abogada de Di Carlo, la extracción de ADN no se realizó conforme a la norma procesal, porque argumenta que debió garantizarse la asistencia de un defensor", había explicado el fiscal Renato Roca, a sanjuan8.com. Este punto fue rechazado por la Justicia por tratarse de un testigo, en aquel momento, no de un imputado.

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El otro punto indica que, "el estudio de la geolocalización de los teléfonos celulares, implica una invasión a su intimidad", medida que fue rechazada en un primer momento, ya que el proceso se utiliza para saber en qué antenas impactan en las comunicaciones, pero no se excede al contenido de los mensajes.

La discusión entonces, versó sobre derecho y no sobre los hechos y las pruebas. En este sentido el Tribunal fue absoluto y confirmó la responsabilidad penal del único asesino de María Pérez.

Su vecino, el asesino

El martes 28 de junio de 2022 comenzó un juicio muy difícil de resolver para los investigadores hasta que una pieza crucial los acercó a la verdad. Aquel 21 de agosto de 2021, el asesino de María Pérez ingresó sigilosamente a su casa con intenciones de robar, justo cuando ella estaba barriendo la vereda. Cuando María entró, se lo encontró de frente, con las manos en la masa. Los investigadores se detienen en este momento de la historia y piensan que la mató para que ella no lo delatara, pero había una frivolidad y una desmesura en su accionar que deja abierta la pregunta de por qué la mató con tantísima saña y alevosía.

El día que descubrieron el cuerpo de María tendido en el piso sobre un charco de sangre fue muy doloroso para toda la Villa Paolini. Fue uno de los vecinos quien se fijó por la ventana qué ocurría con María, ya que los hijos lo habían llamado para pedirle que se acerque hasta la casa de la mujer, porque no respondía las llamadas. Cuando supieron que había sido asesinada, Di Carlo llegó a la casa, estuvo con los familiares, los abrazó y les dio el pésame. Así fue como volvió a la escena del crimen absolutamente impune.

En aquel momento no había rastros de nada. Sólo una huella débil erosionada por la sangre de la víctima que no arrojaba resultados certeros. Los investigadores pidieron a los vecinos ser aportadores voluntarios de ADN y todos dijeron que sí, incluso Di Carlo, que se notaba confiado de su inocencia. No fue así. Lo hallaron culpable y lo condenaron a prisión perpetua. Mudo, sin decir una sola palabra recibió la condena merecida, pero no se quedó quieto estando preso. Su defensa salió al cruce para escarbar en lo más profundo de la causa y encontrar una salida por la puerta del Servicio Penitenciario Provincial.