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Pero sus primeras experiencias estuvieron lejos de ser convencionales.
Junto a un grupo de amigos armó una radio que él mismo definió como una “radio trucha”, utilizando transmisores y ocupando frecuencias que no tenían licencia.
La tecnología volvió a aparecer poco después. Con sus compañeros comenzó a experimentar con sonidos, efectos y nuevos recursos para hacer radio.
“Siempre tuve esas cosas que me gustaban los medios.”
Esa curiosidad también lo llevó a explorar las primeras formas de comunicación entre computadoras. Pergolini contó cómo, junto a quienes habían participado de aquella primera experiencia radial, comenzaron a conectar computadoras y a transmitir datos a través de líneas telefónicas.
Después llegó el streaming.
Cuando todavía no era una herramienta instalada en la vida cotidiana, Pergolini decidió apostar por esa tecnología. Compró servidores, desarrolló un software para que la gente pudiera escuchar las transmisiones y hasta propuso montar un teatro junto a la radio para transmitir por internet lo que allí sucediera.
En ese momento, incluso recibió una respuesta que hoy resulta llamativa.
Durante una reunión con personas vinculadas a Google, contó que presentó su idea y recibió como respuesta que no estaban de acuerdo con su planteo y que no sabían si iba a funcionar.
“YouTube nunca va a estremear.”
La frase, tal como la recordó Pergolini durante la charla, quedó como una anécdota de una época en la que todavía era difícil anticipar cómo iba a cambiar el consumo de contenidos.
Pero su historia también tuvo proyectos que no funcionaron como esperaba.
Y allí apareció uno de los consejos más claros que dejó durante la charla en San Juan, especialmente dirigido a quienes emprenden:
“No se enamoren de las ideas.”
Pergolini explicó que una idea puede ser buena y, sin embargo, dejar de funcionar. También puede ocurrir que simplemente no sea el momento.
“Uno tiene que saber en qué momento la idea ya no funciona.”
Para el empresario, una de las dificultades más grandes de emprender aparece cuando una persona se aferra demasiado a su propio proyecto.
Por eso planteó que también es necesario mirar lo que ocurre alrededor, reconocer otras ideas y saber cuándo cambiar de rumbo.
Su propia experiencia con la tecnología parece funcionar como ejemplo de esa lógica: radio, efectos, internet, streaming y ahora inteligencia artificial fueron distintas estaciones de un mismo recorrido.
Pergolini también reconoció que su mirada sobre la competencia cambió con los años. Según explicó, las nuevas generaciones entienden más la posibilidad de compartir proyectos y potenciar ideas ajenas.
Y contó una experiencia reciente que resume ese cambio.
Mientras desarrollaba una tecnología destinada a acompañar a adultos mayores, apareció un joven que había creado una solución similar para su propio abuelo. En lugar de verlo solamente como competencia, Pergolini decidió acercarse y terminaron convirtiéndose en socios.
Así, quien comenzó su recorrido buscando una radio en una guía telefónica terminó hablando en San Juan sobre inteligencia artificial, robots, emprendimientos y un mundo tecnológico que cambia cada vez más rápido.
Quizás por eso una de las ideas más interesantes que dejó durante la charla no estuvo relacionada exclusivamente con la IA.
Estuvo relacionada con la capacidad de reconocer cuándo hay que seguir una idea, cuándo hay que modificarla y cuándo es necesario dejarla atrás.