La cabalgata había comenzado el viernes, con la primera etapa de 29 kilómetros desde la ciudad de San Juan hasta Caucete, donde los jinetes pasaron la noche. Este sábado, desde temprano, emprendieron el último tramo de 35 kilómetros hasta el oratorio de la Difunta Correa, completando así el tradicional recorrido que cada año reúne a miles de fieles y gauchos.
El arribo tuvo un significado especial: los jinetes fueron los primeros en vivir y recorrer el nuevo predio, que fue intervenido integralmente para potenciar su valor histórico, religioso y turístico. Las obras incluyeron espacios para celebraciones, actividades culturales y artísticas, sectores gastronómicos y áreas de descanso, además de infraestructura pensada para recibir a la gran cantidad de visitantes que llegan durante todo el año.
Tras la llegada y luego del almuerzo, las actividades continuarán durante la tarde con la jineteada en el Predio Gaucho Difunta Correa, que contará con más de 40 montas, y una grilla de espectáculos artísticos que extenderán la celebración durante la noche.
De esta manera, la Cabalgata de la Fe no solo renovó su convocatoria, sino también su escenario: un espacio emblemático de San Juan que hoy se muestra transformado y preparado para recibir a miles de personas en mejores condiciones, consolidándose como uno de los principales atractivos culturales y religiosos de la provincia.