Desde la perspectiva de la inteligencia emocional, Bonil subraya la importancia de reconocer y nombrar nuestras emociones para poder gestionarlas de manera efectiva. "Todas nuestras emociones nos brindan información sobre el mundo interno y externo", explicó. "Es crucial escuchar qué historia nos contamos a nosotros mismos frente a una situación de ansiedad".
La psicóloga también ofrece técnicas prácticas para manejar la ansiedad, como la respiración y la meditación, que ayudan a centrar el sistema nervioso en el momento presente y a conectar con nuestros recursos internos. Además, destaca que la ansiedad no debe ser vista como algo inherentemente negativo, sino como una señal de que algo en nuestro entorno necesita atención y acción.
En cuanto a las diferencias de género en la gestión de la ansiedad, Bonil menciona que las mujeres tienden a expresar emociones más abiertamente, mientras que los hombres pueden recurrir a métodos más físicos como el ejercicio. Sin embargo, enfatiza que buscar ayuda profesional es fundamental cuando la ansiedad afecta la capacidad de una persona para funcionar de manera adecuada en su vida diaria.
Finalmente, la psicóloga aclara que existen diferencias importantes entre la ansiedad como respuesta normal y los trastornos de ansiedad que requieren tratamiento especializado. "Es crucial diferenciar cuando la ansiedad persiste en el tiempo y afecta significativamente la vida cotidiana", concluyó.
Embed - IntensaMente 2 | Tráiler Oficial | Doblado con subtítulos descriptivos
Ansiedad, la protagonista de Intensamente 2
En la película, la ansiedad puede ser... mucha. Pero finalmente transmite algunas lecciones poderosas: experimentar cierta ansiedad es normal, nuestros defectos son simplemente parte de quiénes somos y todas las experiencias emocionales son una parte importante de nuestra identidad.
“Incluso las emociones incómodas son naturales y necesarias”, señala Lisa Damour, psicóloga clínica que asesoró a los realizadores.
“Nos ayudan a mantenernos seguros y a guiarnos”, añade Damour, que ha escrito para The Times y es autora de tres libros sobre adolescentes. “No se las puede prevenir ni cerrar si uno espera prosperar”, destaca.
Es cuando la Ansiedad se descarrila, expulsando a Alegría y las otras emociones centrales y proyectando escenarios desastrosos, que Riley se siente abrumada.
“Ansiedad siempre estuvo destinada a ser la antagonista de la película, pero en los primeros borradores del guión, el personaje parecía casi como un villano de cartón”, dice Mann. Resalta además que dicha emoción no era muy simpática y no entendía por qué se comportaba de esa forma.
Entonces profundizó en la investigación científica y habló con la Dra. Damour y Dacher Keltner, un experto en la ciencia de las emociones y profesor de psicología en la Universidad de California, Berkeley, quien también trabajó en la primera película. Finalmente, el equipo del Sr. Mann decidió que Ansiedad estaba motivada por el amor por Riley, al igual que Alegría.
Su trabajo, tal como ella lo ve, es planificar el futuro y proteger a Riley “de las cosas aterradoras que no puede ver”. A medida que su personalidad tomó forma, los realizadores inyectaron un poco de fantasía en la apariencia de Ansiedad.
Ansiedad tiene como objetivo proteger a Riley a toda costa imaginando todos los posibles errores que podría cometer la adolescente. Pero es una estrategia destinada al fracaso.
El tema del perfeccionismo está presente a lo largo de la película y genera gran parte de la ansiedad de Riley. A veces es increíblemente dura consigo misma y lucha por reconciliar las características opuestas que existen dentro de ella: es amable y también egoísta. Es valiente, pero también se asusta.
“A menudo pensamos en nosotros mismos del modo ‘esto o lo otro’”, resalta Keltner. “Pero somos muchas cosas”, añade, y la película anima a los adolescentes a abrazar esa noción.
El Dr. Keltner ve la película como un llamado a ser más amables con nosotros mismos, saborear las cosas buenas y aceptar la complejidad. La ansiedad de Riley no es patológica, dice; es una emoción que intenta decirle algo.
“Las emociones tienen la sabiduría de la edad”, detalla. Sucesivamente dice que espera que los jóvenes escuchen las buenas intenciones de esas emociones.