En medio de la desesperación, la víctima alcanzó a pedir ayuda. De acuerdo con la reconstrucción preliminar, un agente del Servicio Penitenciario que circulaba por la zona escuchó los gritos e intentó colaborar. Fue en ese contexto que se produjo un disparo, un elemento que también forma parte de la investigación.
El acusado habría utilizado un cuchillo para cometer el crimen. Actualmente, los investigadores trabajan en la recolección de muestras corporales para determinar la presencia de ADN de la víctima en el cuerpo del sospechoso, una prueba clave para fortalecer la acusación.
Tras el ataque, se desplegó un importante operativo de búsqueda que incluyó drones, efectivos de la Policía de San Juan y Policía Montada. "Creemos que estuvo en el campo y que, al hacerse de noche, intentó regresar a un domicilio, donde finalmente fue encontrado", detalló Grassi.
Asimismo, el vehículo involucrado permanece bajo peritaje. El fiscal explicó que era utilizado para trabajar como Uber y que se encontraba alquilado a un tercero.
Respecto a la situación procesal del imputado, Grassi fue contundente: "Para el femicidio no hay otra pena que la prisión perpetua".
El caso genera una profunda conmoción no sólo por la violencia del hecho, sino también porque la víctima había denunciado a su esposo el pasado 1 de julio ante el Centro de Abordaje de Violencia Intrafamiliar y de Género (CAVIG). A partir de ahora, una de las preguntas que atravesará la investigación será qué medidas de protección estaban vigentes y si existieron señales que permitieran advertir el desenlace.
Mientras la Justicia avanza con los peritajes y la audiencia de formalización, San Juan vuelve a enfrentarse a una realidad dolorosa: una mujer pidió ayuda, intentó escapar y, aun así, no logró sobrevivir.