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El final de la carrera del penitenciario que chocó con 1,08 de alcohol en sangre

El gobernador firmó el decreto de cesantía del oficial subadjutor Manrique, agente del Servicio Penitenciario. Chocó el 12 de mayo de 2024 cuando iba a hacer guardia en el penal de Chimbas: sin licencia, sin seguro, sin RTO y con 1,08 gramos de alcohol en sangre.

Eduardo Antonio Manrique ya no integra el Servicio Penitenciario Provincial de San Juan. El gobernador Marcelo Orrego y la ministra de Gobierno Laura Palma firmaron el decreto de cesantía del oficial subadjutor, poniendo fin a su carrera en la fuerza luego de que un sumario administrativo confirmara una serie de infracciones graves que cometió en mayo de 2024.

Todo comenzó la mañana del 12 de mayo de ese año, alrededor de las 8:45, cuando efectivos de la Comisaría 23ª de Rivadavia encontraron un Ford Fiesta gris que había impactado violentamente contra un poste de alumbrado. Al identificar al conductor, los uniformados se encontraron con algo que no esperaban: el automovilista era un agente penitenciario que en ese momento se dirigía a cumplir su turno de guardia en el penal de Chimbas.

Las infracciones que sellaron su suerte

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La intervención posterior de la UFI Delitos Especiales y la Justicia de Faltas dejó al descubierto el cuadro completo. Manrique conducía sin Licencia Nacional de Conducir vigente, sin Revisión Técnica Obligatoria y sin seguro. Pero el dato más determinante lo aportó el test toxicológico del Laboratorio Policial: 1,08 gramos de alcohol en sangre, más del doble del límite permitido de 0,50.

La causa penal fue desestimada porque el choque no dejó heridos. Sin embargo, el sumario administrativo siguió su curso de manera independiente. La instrucción concluyó que presentarse en esas condiciones para cumplir funciones en un establecimiento penitenciario constituyó un quebrantamiento severo de la disciplina institucional y generó un profundo desprestigio para el Servicio Penitenciario.

Con el aval de las asesorías letradas y tomando en cuenta además dos antecedentes previos que obraban en el legajo de Manrique, el Gobierno aplicó la máxima sanción disciplinaria prevista: la cesantía definitiva. El decreto fue publicado en el Boletín Oficial de la provincia.

Un agente que iba a custodiar un penal llegó borracho, sin papeles y chocó. Dos años después, la institución le cerró la puerta definitivamente.