En ese contexto, dos efectivos que realizaban tareas de prevención en bicicleta fueron impactados por el vehículo. Ambos recibieron asistencia médica y, de acuerdo a las fuentes, no presentaron lesiones de gravedad.
Durante la secuencia, el sospechoso descartó elementos desde el interior del automóvil. Posteriormente, los investigadores recuperaron un frasco con sustancia vegetal que fue identificado como marihuana. Tras la interceptación del vehículo, la requisa permitió hallar más cantidad del mismo estupefaciente, superando los 100 gramos en total.
A partir de estos hechos, la causa se fragmentó en tres líneas de investigación. Por un lado, interviene la Justicia ordinaria por el uso de un vehículo con pedido de secuestro y por las lesiones a los efectivos. En paralelo, la Justicia Federal tomó intervención por la tenencia de estupefacientes.
Fuentes policiales indicaron que Barboza no registra antecedentes penales y que, tras las actuaciones iniciales, quedó vinculado a las causas, sin que se dispusiera su detención preventiva. Su situación procesal deberá ser definida por las fiscalías intervinientes en función del avance de la investigación.
El expediente se tramita en distintas jurisdicciones, lo que implica una coordinación entre fueros y organismos judiciales. En ese marco, se espera la incorporación de peritajes, testimonios y análisis de los elementos secuestrados para determinar responsabilidades.
El caso introduce un nuevo capítulo judicial en la figura de Barboza, ahora desde otro lugar dentro del sistema penal, mientras continúan en paralelo las instancias vinculadas al crimen de su hijo.