Como resultado, cuatro de los acusados recuperaron la libertad, mientras que otros tres continuarán bajo prisión preventiva, aunque en la modalidad de arresto domiciliario.
Uno de los elementos centrales que influyó en la decisión judicial fue el resultado de una pericia que detectó restos de pólvora en las manos de Dante Emanuel Carrizo, Ariel Carrizo y Gonzalo José David Santander. A partir de esta evidencia, la magistrada dispuso que permanezcan detenidos por seis meses, pero bajo arresto domiciliario.
En contrapartida, el resto de los imputados —entre ellos Alan Juan Bazán, Cristian Daniel Guajardo y Jonathan Javier Carrizo— recuperaron la libertad.
La decisión se basó, en parte, en que durante el tiempo previsto para la investigación la Fiscalía no logró individualizar con precisión el rol que tuvo cada uno de los acusados en la gresca que derivó en el fatal desenlace.
El caso es investigado como homicidio simple agravado por el uso de arma de fuego en perjuicio de un menor. Emir Barboza murió la noche del 13 de octubre, cuando intentaba refugiarse en su vivienda en medio de una pelea entre vecinos que escaló a una violenta balacera. Los disparos fueron efectuados desde el interior de una casa hacia la vía pública, y uno de ellos impactó en el pecho del niño, provocándole la muerte.