Pese a que el Ministerio Público Fiscal había pedido una condena de cumplimiento efectivo, el juez resolvió condenar a Adolfo Kappes a una pena de 3 años de cumplimiento condicional, lo que quiere decir que no irá preso. Además, se le aplicó la pena de inhabilitación para conducir de 8 años. Esto es porque se cambió la calificación de la carátula previamente establecida que consideraba que Kappes incurrió en un delito superior.
Los agravantes que había sumado la Fiscalía, según indicó el fiscal Adrián Riveros, tenían que ver con la velocidad a la cual manejaba y a que, según entendía, se habría cruzado al carril contrario. Como esto no se pudo probar, la pena no pudo ser efectiva. "Para nosotros era una acción totalmente evitable si Kappes no se hubiese cruzado de carril y no se hubiese excedido en su velocidad", indicó Riveros.
Finalmente, el juez entendió que no cabían dichos agravantes porque en ese sector de la calzada no hay doble línea amarilla sino que está delimitada por la línea blanca punteada que permite el adelantamiento.
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Sobre la sentencia, el padre de Ayelén se despachó: "Sabíamos más o menos lo que iba a suceder. Las leyes, lamentablemente en la Argentina son así. Hasta que no se cambie no va a dejar de suceder". A su vez, agradeció la invitación del juez para acercarse a su despacho. "Le agradezco la invitación al señor juez. Él que sabe de leyes y además comprende nuestro dolor, podrá explicarnos un poco mejor", dijo Marcelo Castro. La madre muy triste aseguró a la prensa que "no era lo que yo quería". "Yo quería que de acá se vaya preso", indicó.
Por su parte, el acusado sólo dijo que "lamenta lo que pasó" y se retiró de Tribunales.