“Me encanta que ahora los kukas son catadores de corrupción”, dijo en otro tramo de su discurso, en alusión a las denuncias por presuntas coimas pagadas a funcionarios del núcleo duro del gobierno libertario, como Karina Milei, Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem.
Y, claro está, al pedido para que la secretaria general de Presidencia, “el Jefe”, se presente ante la comisión investigadora creada en el Congreso. Lo que la hermana del Presidente no hará, como ya se anunció oficialmente.
En ese sentido, Milei dijo que los audios que tomaron estado público contienen “chimentos de peluquería e inteligencia artificial”, arriesgando que no son reales sino realizados con IA. Algo que ya descartado por la Justicia y ni siquiera sostenido por los propios involucrados el escándalo que sacude los cimientos de la gestión anarcocapitalista.
Sin embargo, el Presidente sabe ante quién habla y cuál es el lenguaje adecuado: su público adicto es naturalmente propenso a aceptar como verdaderas todas o casi todas las teorías conspiranoicas que suelen circular por redes sociales, donde habitualmente se “informan”.