También dejaron sus cargos Donato, quien fue jefe de los “villarruelines” y director de Atención Ciudadana del Senado, y Bosch, director de Comunicación Insitucional. Ambos tenían posiciones críticas hacia la Casa Rosada y fueron centrales en la escalada de la interna entre la vicepresidenta y Javier Milei.
Villarruel parece haber regresado a la pata militar para esta nueva etapa. Incorporó al círculo chico al consultor “Pato” Russo y a los exmilitares Claudio Gallardo y Juan Manuel Gestoso Presas.
Gallardo fue director de Inteligencia del Ejército y desde noviembre de 2024, ocupa la Dirección de Seguridad del Senado. Se sospecha que con él llegarán al entorno vicepresidencial exoficiales de Inteligencia.
Como subdirector de Control de Gestión del Senado fue designado Gestoso Presas, quien ordenó destruir dos libros de la guardia del Hospital Militar de Salta en el que se habían registrado nacimientos entre principios de los ’70 hasta mediados los ’90, por lo que estuvo imputado por obstruir la investigación judicial respecto de los bebés desaparecidos por la dictadura. Fue sobreseído por la prescripción del delito.