Todo cambió abruptamente cuando, según informaron testigos y medios presentes, un grupo de hinchas de Alianza cruzó hacia el sector visitante, donde se encontraban familiares y simpatizantes de Marquesado. Ante esa agresión, algunos jugadores del equipo visitante reaccionaron lanzando piedras hacia la tribuna local. La escena se tornó caótica: el árbitro Jesús Allegue detuvo inmediatamente el partido, mientras el descontrol crecía en las gradas.
Ahora, será el Tribunal de Penas de la Liga Sanjuanina de Fútbol el encargado de analizar los informes arbitrales, las pruebas visuales y los testimonios, para definir las sanciones correspondientes. Las resoluciones podrían incluir la reanudación del partido a puertas cerradas, la pérdida de puntos o incluso la descalificación de alguno de los equipos.
El futuro de este partido, que quedó inconcluso, será definido por el Tribunal de Disciplina de la liga. En tanto, el último encuentro de los cuartos de final que definirá a los semifinalistas está previsto para este domingo, cuando Trinidad enfrente a Desamparados a las 16 horas.