El primero en irrumpir fue el streamer estadounidense IShowSpeed, una de las figuras digitales más populares del planeta. Rodeado de bailarines y una impactante puesta en escena, interpretó Champions, el tema oficial que presentó para esta Copa del Mundo y que abrió oficialmente la ceremonia.
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Después llegó el turno de Post Malone, quien apareció con un look completamente inspirado en la cultura estadounidense: sombrero vaquero, jeans, botas tejanas y una remera con la frase "Espero que los dos equipos se diviertan". El artista interpretó Chrome Heartbreaker mientras enormes columnas de fuego envolvían el escenario.
La fiesta continuó con la aparición de Swae Lee, quien sorprendió al público interpretando Sunflower, uno de los mayores éxitos compartidos con Post Malone y convertido en un clásico gracias a la saga de Spider-Man.
La FIFA había anunciado una grilla repleta de estrellas internacionales. Sin embargo, nombres como Robbie Williams, Laura Pausini y Nicole Scherzinger, que habían sido promocionados para la jornada, finalmente no participaron de la ceremonia.
Tampoco apareció Tom Cruise, otro de los invitados cuya presencia había generado expectativa durante los días previos.
En cambio, la organización decidió darle un rol central a Speed, una elección que despertó repercusiones debido a sus constantes provocaciones hacia la Selección argentina durante el Mundial y a su apoyo público a varios de sus rivales.
La ceremonia fue diseñada por Balich Wonder Studio, la misma productora responsable de los principales eventos artísticos del torneo. El objetivo fue combinar música, cultura y fútbol para despedir la primera Copa del Mundo con 48 selecciones y 104 partidos.
Uno de los momentos más particulares llegó con la interpretación del himno de Estados Unidos por parte de Jennifer Hudson, una decisión inédita en la historia de los Mundiales, ya que por primera vez se entonó el himno del país anfitrión en la final sin que su selección disputara el encuentro decisivo.
Con el espectáculo concluido, el escenario quedó listo para el momento más esperado: la final entre Argentina y España, el partido que definirá al nuevo campeón del mundo.