La millonaria suma que se ahorra Boca con la salida de varios jugadores
La salida de varios jugadores históricos y contratos elevados le permitió a Boca reducir de manera significativa su masa salarial. En el club estiman un ahorro cercano a los siete millones de dólares anuales tras una depuración profunda del plantel.
Boca empezó a recoger los primeros frutos de una decisión que no estuvo exenta de polémicas internas ni de impacto en el vestuario. La dirigencia llevó adelante una profunda depuración del plantel profesional con un objetivo claro: reducir una masa salarial que, con el paso del tiempo, se había vuelto pesada y difícil de sostener en relación con el rendimiento deportivo.
El resultado, al menos en los números, es contundente. En Brandsen 805 calculan que el club logró un ahorro cercano a los siete millones de dólares anuales, una cifra significativa que le permite reordenar sus finanzas, ganar margen de maniobra y planificar el futuro con mayor equilibrio.
Durante los últimos años, Boca sostuvo sueldos elevados apoyados en una economía estable y en múltiples fuentes de ingreso. Sin embargo, puertas adentro comenzaron a advertir que varios contratos ya no estaban alineados con el nivel futbolístico ni con la proyección del equipo. A partir de ese diagnóstico, la conducción encabezada por Juan Román Riquelme avanzó con una reestructuración que impactó de lleno en el presupuesto.
Qué salidas marcaron el inicio del recorte salarial
Uno de los casos más significativos fue el de Marcos Rojo. El defensor tenía uno de los contratos más altos del plantel y, tras quedar relegado en la consideración, acordó la rescisión cuando aún le restaban seis meses de vínculo. Su salida rumbo a Racing representó un alivio inmediato para las arcas del club y funcionó como el primer gran gesto del ajuste.
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Otro nombre pesado que dejó el plantel fue Sergio Romero. El arquero llevaba varios meses sin continuidad, pero seguía percibiendo un salario acorde a los mejores pagos del equipo. Al desvincularse antes de tiempo y concretar su salida a Argentinos Juniors, Boca se liberó de un contrato que recién vencía a fines de 2025 y redujo un gasto fijo importante.
Qué otros contratos dejaron de pesar en el presupuesto
La lista de salidas continuó con Frank Fabra, CristianLema e Ignacio Miramón, jugadores que ya sabían que no continuarían en 2026. Dentro de ese grupo, el caso de Fabra fue el de mayor impacto económico. Tras una década en el club y con un salario elevado, la salida del lateral colombiano terminó de empujar el ahorro global.
En cuanto a Miramón, Boca decidió no renovar el préstamo ni ejecutar la opción de compra. Si bien no se trataba de uno de los contratos más altos, su regreso a Gimnasia permitió seguir ajustando el presupuesto y reducir compromisos a futuro.
Lema, en tanto, llevaba varios meses sin jugar, pero conservaba uno de los mejores acuerdos de su carrera. Su salida significó otro monto relevante que dejó de formar parte de la masa salarial.
Por qué la rescisión de Advíncula fue clave
El último golpe fuerte en este proceso fue la rescisión de Luis Advíncula. El lateral peruano tenía un salario que superaba el millón de dólares anuales y había perdido protagonismo en el equipo. Aunque Boca no obtuvo un ingreso por transferencia, la desvinculación permitió desprenderse de un contrato alto y seguir alivianando las cuentas.
A ese movimiento se le suma la renovación de Ander Herrera con una rebaja salarial, otra señal clara de la nueva política que impulsa el club: contratos más racionales y acordes al rol que cada futbolista cumple dentro del plantel.
Un nuevo escenario para Boca
Con este ajuste, Boca no solo redujo la cantidad de nombres, sino que también corrigió un desequilibrio que venía arrastrando. El ahorro estimado de siete millones de dólares anuales le otorga ahora mayor flexibilidad para pensar en refuerzos, negociar incorporaciones y sostener un plantel competitivo sin comprometer las finanzas.
La depuración marcó un cambio de etapa. Menos contratos altos, más margen económico y una estructura salarial más ordenada. En Boca entienden que el impacto deportivo deberá verse en la cancha, pero en lo financiero el primer objetivo ya empezó a cumplirse.