El primer tiempo fue intenso, muy disputado y con escasas situaciones de gol. Inglaterra comenzó mejor, presionó alto y complicó la salida argentina durante varios minutos. Sin embargo, con el correr del encuentro, el equipo de Lionel Scaloni logró acomodarse gracias al trabajo de Enzo Fernández, Alexis Mac Allister, Leandro Paredes y Rodrigo De Paul.
La ocasión más clara de esa primera mitad llegó sobre los 38 minutos. Tras un rebote luego de un intento de Messi, Enzo Fernández sacó un derechazo desde afuera del área que pasó apenas por encima del travesaño de Jordan Pickford, dejando la sensación de que Argentina terminaba mejor que su rival.
El golpe llegó en el arranque del complemento. A los 54 minutos, Inglaterra recuperó la pelota y armó una rápida transición ofensiva. Declan Rice abrió hacia Morgan Rogers, que envió un centro preciso al segundo palo. Allí apareció Anthony Gordon, que le ganó la espalda a Nahuel Molina y definió sin darle chances a Emiliano Martínez para establecer el 1-0.
Era un golpe duro. Pero si algo caracteriza a esta Selección es que jamás baja los brazos.
Scaloni movió el banco y el equipo fue adelantando sus líneas. Argentina comenzó a jugar cada vez más cerca del área inglesa, mientras Inglaterra retrocedía intentando sostener la ventaja.
La recompensa llegó a los 85 minutos. Lionel Messi encontró un espacio cerca del área y asistió a Enzo Fernández. El mediocampista controló y sacó un remate cruzado, imposible para Pickford, para decretar el empate y desatar el delirio de los miles de argentinos que coparon las tribunas del Atlanta Stadium.
El empate renovó la ilusión y la Albiceleste fue por más. Ya en tiempo de descuento, Alexis Mac Allister estuvo muy cerca con un disparo que reventó el palo. La jugada continuó, Messi recuperó la pelota sobre la derecha y levantó un centro perfecto al segundo palo.
Allí apareció Lautaro Martínez.
El delantero ingresado desde el banco ganó de cabeza y venció a Pickford para marcar el 2-1 definitivo. El grito fue una explosión. Dentro de la cancha, en el banco de suplentes y en las tribunas. Argentina acababa de completar otra remontada épica.
El desenlace dejó una coincidencia imposible de ignorar. Cuarenta años después de aquella histórica victoria sobre Inglaterra en México 1986, la Selección volvió a derrotar a su clásico rival con la camiseta alternativa azul y por 2-1. Esta vez no hubo un Diego Maradona escribiendo la historia, pero sí una nueva generación que volvió a demostrar por qué ya ocupa un lugar entre las más grandes del fútbol argentino.
Con la clasificación asegurada, ahora el desafío será aún mayor. El próximo domingo, en Nueva Jersey, la Selección argentina enfrentará a España con un objetivo que muy pocos equipos en la historia lograron alcanzar: defender con éxito el título de campeón del mundo.
Porque este equipo volvió a demostrar que nunca se entrega. Que siempre encuentra una respuesta. Y que, mientras tenga una vida, seguirá peleando por hacer historia.