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EEUU interceptó un buque petrolero ruso que escapaba de Venezuela

El petrolero ruso fue perseguido durante tres semanas en una operación destinada a frenar el accionar de buques sancionados. Rusia intentó escoltar la nave con un submarino y otros medios navales.

Estados Unidos interceptó e incautó un petrolero de bandera rusa que había intentado evadir sanciones internacionales tras alejarse de Venezuela sin lograr cargar crudo. El buque, originalmente denominado Bella 1 y rebautizado luego como Marinera, fue rastreado durante casi tres semanas a lo largo del Atlántico antes de ser abordado por fuerzas norteamericanas, según informaron fuentes oficiales y medios internacionales.

De acuerdo con el Comando Europeo de Estados Unidos, la incautación se concretó en el Atlántico Norte, en cumplimiento de una orden emitida por un tribunal federal estadounidense. El petrolero había sido sancionado en 2024 por Washington por integrar una denominada “flota fantasma”, utilizada para transportar petróleo de origen ilícito y esquivar controles y embargos internacionales.

Una persecución prolongada

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Según reconstruyó la cadena CNN, la Guardia Costera de Estados Unidos había intentado abordar el buque el mes pasado cuando se encontraba cerca de Venezuela, pero la maniobra fracasó luego de que el petrolero diera la vuelta y se internara en mar abierto. A partir de allí, comenzó un seguimiento constante mientras navegaba rumbo al noreste.

Embed - EE.UU Y RUSIA EN MÁXIMA TENSIÓN | Así incautaron el buque petrolero ruso | Cadena 3 Argentina

Durante ese trayecto, se desplegaron aviones de vigilancia P-8 desde la base aérea de Mildenhall, en el Reino Unido, que monitorearon los movimientos del barco durante varios días. Finalmente, el operativo culminó con la incautación cuando el buque se dirigía hacia el norte, tras pasar por la costa británica.

En paralelo, The Wall Street Journal informó que Rusia habría enviado un submarino y otros medios navales para escoltar al petrolero, aunque ese despliegue no llegó a tiempo para evitar el abordaje por parte de las fuerzas estadounidenses. Desde Moscú, el Ministerio de Asuntos Exteriores confirmó que sigue el caso “con preocupación” y pidió a Washington que cese la persecución de embarcaciones vinculadas a su comercio energético.

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Cambio de identidad y bandera

Durante la huida, la tripulación del buque habría intentado ocultar su identidad, pintando una bandera rusa en el casco, cambiando el nombre a Marinera y modificando su matrícula. Pese a esas maniobras, el barco fue localizado e interceptado cuando navegaba a unas 300 millas al sur de Islandia, con rumbo al Mar del Norte.

Fuentes estadounidenses indicaron que el petrolero no logró atracar en Venezuela ni cargar petróleo, y que al momento de la incautación se encontraba vacío. Aun así, la operación fue presentada como un golpe contra las redes que permiten el comercio de crudo fuera del sistema formal, especialmente el petróleo ruso que circula por mercados paralelos.

Un episodio con impacto diplomático

El caso se da en un contexto de alta tensión entre Washington y Moscú, marcado por la guerra en Ucrania y las negociaciones estancadas para un eventual acuerdo de paz. Analistas advierten que este tipo de acciones podría complicar aún más el diálogo bilateral, en un escenario donde las sanciones energéticas siguen siendo una de las principales herramientas de presión internacional.

Para Estados Unidos, la incautación del petrolero forma parte de una estrategia más amplia para desarticular la flota fantasma que opera en distintos puntos del mundo. Para Rusia, en cambio, el episodio es interpretado como una señal de endurecimiento que impacta de lleno en uno de los pilares de su economía.

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