Según la Agencia Meteorológica de Japón (JMA), el foco se ubicó a unos 68 kilómetros de profundidad y el movimiento alcanzó una intensidad máxima de 5 débil en la escala sísmica japonesa en distintos puntos de Ibaraki, Saitama, Chiba y Tokio.
El balance oficial de heridos informado durante la mañana se elevó a 37, entre ellas una mujer de unos 80 años que sufrió una lesión grave en la cadera tras caer de la cama en Yokohama.
El temblor activó las alertas sísmicas en los celulares y generó escenas de preocupación en distintos puntos de la capital. También hubo demoras y suspensiones temporales en algunos servicios ferroviarios, incluidos trenes expresos que conectan Tokio con el aeropuerto de Narita. Los trenes bala Shinkansen, en cambio, continuaron funcionando con normalidad.
Uno de los daños registrados se produjo en el distrito de Koto, donde se rompió una tubería subterránea de agua y se produjo una importante pérdida sobre una calle. Las autoridades también realizaron inspecciones en edificios e infraestructura para determinar el alcance de los daños.
No hay riesgo de tsunami
Tras el terremoto, la Agencia Meteorológica de Japón descartó la posibilidad de un tsunami. Además, la Autoridad de Regulación Nuclear informó que no se detectaron anomalías en la central Tokai N° 2, ubicada en Ibaraki, mientras que tampoco se reportaron problemas en las instalaciones nucleares de Fukushima.
La primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, activó los mecanismos de emergencia del gobierno para evaluar los daños y coordinar la respuesta. También pidió a la población de las zonas donde el movimiento se sintió con mayor intensidad que permanezca atenta ante la posibilidad de nuevas sacudidas.
La JMA advirtió que durante aproximadamente una semana podrían producirse réplicas de una intensidad similar, especialmente durante los próximos días.
Japón se encuentra en una de las zonas sísmicas más activas del planeta y cuenta con estrictos protocolos de prevención y respuesta ante terremotos.