El ministro de Relaciones Exteriores de Luxemburgo, Jean Asselborn, quien también es responsable de asuntos de inmigración, defendió la decisión de la mayoría en el Consejo de Ministros contra los votos de los cuatro Estados. Europa se encuentra en una situación de emergencia y tiene que actuar. No se podía esperar el consenso de todos los países de la UE, afirmó. "Si no hubiéramos hecho esto, Europa habría estado aún más dividida y hubiese perdido su credibilidad", agregó Asselborn.La distribución de los 120.000 refugiados había dado lugar a conflictos graves entre los países de la UE. "Se ha perdido el sentido común", dijo el ministro del Interior checo, Milan Chovanec, a través de su cuenta de Twitter. Es "un gesto vacío", agregó. El primer ministro checo, Bohuslav Sobotka, había planteado objeciones legales al plan poco antes de la reunión. El proyecto podría terminar en una "vergüenza" para la Comisión de la UE.Los embajadores de los 28 países miembros de la UE presentaron una propuesta a los ministros de Interior y Justicia que permitiera acercar posiciones y que inicialmente servirá para descomprimir a los países más afectados, Grecia e Italia, pero no así Hungría, como estaba planeado. El gobierno húngaro se niega a participar porque no quiere verse obligado a aceptar una cuota determinada de inmigrantes. La idea es trasladar a 15.600 personas desde Italia y 50.400 de Grecia. Ambos países esperan ahora poder redistribuir otros 54.000 refugiados, que era el número de inmigrantes asignado para Hungría.En tanto, tras la reunión, Asselborn dijo que Hungría también tiene que aceptar inmigrantes y distribuir a su número asignado de personas en su territorio. Según los diplomáticos, se retiró la propuesta de sancionar con 6.500 euros a los Estados por cada refugiado que se nieguen a aceptar, informaron ayer fuentes gubernamentales. En total se debate la distribución en Europa de 160.000 refugiados. En el caso de 40.000 ya se ha acordado su reparto. De los 120.000 restantes, según la propuesta inicial, Alemania recibiría a la mayor cantidad —unos 31.000—, Francia unos 24.000 y España a casi 15.000.Por otra parte, a partir de ayer el ejército de Hungría tiene autorización para ejercer funciones de policía en la frontera sur, afectada por la crisis de refugiados. Los soldados podrán registrar ahora a las personas y los vehículos y hacer detenciones. Las atribuciones están vigentes en seis distritos del sur y el sudoeste del país en los que el gobierno nacional conservador declaró hace una semana el estado de emergencia.Mientras tanto, las autoridades croatas volvieron a abrir ayer las fronteras y el principal paso serbo-croata de Batrovci-Bajakovo en la autopista E70 que une Belgrado con Zagreb. El cierre desde el lunes generó una cola de espera de más de once kilómetros, informó la televisión serbia RTS.Previamente, Serbia había emitido un ultimátum presentado para que se abrieran las fronteras a Bruselas y a su vecino Croacia. "Esperamos que la UE reaccione", dijo el jefe de gobierno, Aleksandar Vucic. De lo contrario, su país demostrará que "Croacia no puede humillar a Serbia y destruir su economía", amenazó. "Lo que hacen es una catástrofe para toda la región. Pueden ser todo lo irresponsables que quieran, pero no con nosotros", agregó. El ministro del Interior croata, Ranko Ostojic, había amenazado con que no volvería a abrir los pasos hasta que Serbia deje de transportar a refugiados hasta sus fronteras.En tanto, la canciller alemana, Angela Merkel, se manifestó a favor de una cooperación más estrecha con Turquía. "Sin el apoyo de Turquía, no va a funcionar", dijo Merkel tras una reunión con la jefa de gobierno finlandesa, Juha Sipila, en Berlín. Turquía es actualmente el país de tránsito más importante para los solicitantes de asilo procedentes de países no europeos en su camino hacia la UE."Cuota justa"Obama presionó ayer a los países europeos para que acepten su “cuota justa” de refugiados. Tras una conversación telefónica con Merkel, la Casa Blanca indicó que “los dos líderes estuvieron de acuerdo en la necesidad de una solución que abarque a toda Europa, en la que todos los países miembros acepten su cuota justa de refugiados”.